1º) En la Ciudad de Buenos Aires, en la calle antaño llamada "Piedad" y hoy "Bartolomé Mitre" (esto último porque en esa misma calle, en una casa parduzca, vivió el traductor de Dante; "¡pasa pronto caminante, no sea que te traduzca!" ;-)), número 650, hasta que se abrieron las calles demoliendo edificios para dar paso a las Diagonales, Norte y Sur, había un restaurante y cervecería del tipo alemán, propiedad de los señores O. Haemmerling y P. Blazer. Se llamaba "Aue's Keller" y era muy frecuentado por escritores y periodistas de fines del siglo XIX a principios del siglo XX. Un anuncio en el número 2 de la revista "Caras y Caretas" del 15 de octubre de 1898, que me abstendré de escanear en virtud de mi conocida maleficencia, ilustra la caricatura de dos transeúntes husmeando como hipnotizados las emanaciones vaporosas a la puerta del local, escena debajo de la cual se leen estos versos:
"Si Aue's, con su cocina, ha pretendido
nutrir por el olfato, es cosa cierta
que lo tiene de sobra conseguido,
pues a más de un hambriento hemos oído
que sólo con oler junto a la puerta
se siente la ilusión de haber comido."
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2º) De una antología de lugares comunes a repensar:
"No te tomes la vida tan en serio; después de todo, no saldrás con vida de ella"
He aquí una muestra no tan gratis de lo que puede la frivolidad autocomplaciente de un gil. En efecto: quien ante un problema de esos cruciales, los que hacen a la vida y a la muerte, a la dignidad y al escarnio, a lo que se considera está bien o está mal, va a reaccionar con indiferencia o sonrisitas de superioridad, sólo se está engañando a sí mismo. Vida, lo que se dice vida, hay una sola, y no te dan segundas oportunidades. O acaso sí, pero mi abuelita decía que en tal caso el más allá será formidable, porque nunca se ha podido comprobar que alguno de los damnificados con el fallecimiento haya regresado para quejarse del lugar adonde lo mandaron al excluirlo de la vida terrenal. Por lo tanto, si no somos inmortales ni trascendentes por nosotros mismos, hemos de tomarnos la vida en serio.
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3º) Escalofriante descripción literaria de algunas mentes "científicas" bastante alucinadas que he tenido el disgusto de conocer en este mundo:
"...Realmente económico, no sólo comerse a la gente que a uno no le gusta sino también servirla en los cráneos de esa misma gente. ¡Los primeros técnicos! El hombre prehistórico vestido con una chaqueta esterilizada en el laboratorio de alguna universidad de Berlín, haciendo experimentos con los posibles usos que se pueda dar a los cráneos, la piel, la piel, las orejas, la grasa de los otros. Ja, Herr Doktor. Una nueva aplicación del dedo gordo, mire. La articulación puede adaptarse al mecanismo de un encendedor automático. ¡Caramba!, si Herr Krupp pudiera producirlos en serie..." (fragmento del capítulo 1 de la novela de Philip K. Dick "The Man in the High Castle", traducción de Manuel Figueroa para Minotauro, Buenos Aires, 1974)
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4º) (Y basta por ahora)
I Ching, Hexagrama 26 - Ta Ch'u: "La gran limitación"(abajo: 'el cielo'; arriba: 'la montaña')
«El hombre superior estudia Historia para conocer lo correcto. Persevera en tu dirección. No acapares ganancias. No niegues tus deudas. Puedes cruzar las grandes aguas.»
Esto que aquí han leído, honorables damas y prudentes caballeros, es lo que el "hombre superior" que escribe este blog sacó en limpio a fuerza de andar echando suertes para consultar el famoso Oráculo chino con tres monedas de esas agujereadas, una de ellas coreana y las otras dos españolas, de los Juegos Olímpicos de 1992 ;-)
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[Entrada especialmente ideada para L.C., ante sus reiteradas quejas por mi estilo ladrillesco. Sale con una sonrisa y un guiño de ojos. Imagínense, en el mejor de los casos, efectos como los de la gastronomía del Aue's Keller. En el peor, retiro definitivo del saludo...]