domingo, junio 04, 2006

¿Legalización?

Antes de dejar congelada por un tiempito más o menos largo la bitácora (la realidad inmediata me reclama), subo esto que sigue, mejora de un borrador de post que escribí -y finalmente no me atreví a publicar- para un foro. Quizás sea un disparate. Se está intentando abrir un debate legislativo acerca de estos asuntos, y en mérito a la tendencia argentina a importar modas bobas de las Uropas, como la creencia escohotadiana en el carácter de vegetal decorativo de ciertas plantitas...

"...¡Mentira, mentira! - yo quise decirle -
las horas que pasan ya no vuelven más..."

(estribillo de "Volvió una noche", famoso tango argentino del uruguayo-francés aporteñado don Carlos Gardel y el excelente poeta brasileño aporteñado don Alfredo Le Pera; con acompañamiento de arpa guaraní sería un antecedente musical del bloque regional en estado de coma llamado 'Mercosur':-))


Los efectos producidos por los alucinógenos son imprevisibles porque dependen tanto del contexto y el componente biológico y psicológico del consumidor como de la vía de ingestión y la dosis empleada. La Cannabis Sativa, de la que se extrae la marihuana, contiene el alucinógeno tetrahidrocannabidol, abreviado a THC. Si fuera un fármaco, diríamos que ese es el 'principio activo' del específico. La cantidad varía según el tipo de planta, el clima y la calidad de la tierra, y para colmo la mayoría de la marihuana se vende con aditivos químicos, lo que produce daños anexos en el cerebro. Un comentario marginal: gracias a la mejora de técnicas de cultivo y a los aditivos, la marihuana que le propinan hoy, año 2006, a los consumidores, es de diez a quince veces más potente y llena de porquerías anexas que la que se fumaba, entusiasta, el prócer rastafari Bob Marley, que mientras tecleo estas líneas suena cantando "No woman, no cry" en mis potentes altavoces.

Este THC actúa como depresor y desorganizador ('alucinógeno') del sistema nervioso central y es consumido de tres maneras: a) como 'marihuana', cigarros de pura yerba o mezcla de marihuana con tabaco y vaya uno a saber qué más (aclaro que en los cigarrillos normales tampoco sabemos muy bien 'qué más' le meten las tabacaleras al tabaco, sobre todo al rubio que pasa por ser menos nocivo sólo porque apesta menos con su olor), b) como 'haschisch', que se saca prensando la resina de la planta y trae un veinticinco por ciento más de THC que la marihuana, y c) como 'aceite' obtenido de mezclar la resina con algún solvente (acetona, alcohol o nafta).

Según bibliografía médica coincidente con relatos de consumidores y ex consumidores conocidos míos, se percibirían sensaciones de calma y bienestar, hambre, locuacidad e hilaridad, taquicardia, enrojecimiento de los ojos, dificultades para controlar procesos mentales complejos, seguidos -porque no todo es felicidad en esta vida- por depresión, somnolencia y sensación de descenso o ascenso de la temperatura corporal, esta generalmente en sentido inverso a la temperatura ambiente. En dosis altas provoca confusión permanente, letargo, estados de pánico. Percepción alterada de la realidad como la describe (pero respecto de su experiencia con la mescalina) Aldous Huxley en "Las puertas de la percepción", en suma. Y aquí, en la percepción alterada, me detengo. Porque esta droga dicen algunos que es divertidísima e inofensiva, pero no me parece lo sea tanto. ¿Razones? Los que dicen saber aducen varias.

Primera: El THC no es soluble en agua. Al igual que sucede con el peyote o el LSD, por ejemplo, los efectos podrían llegar -según el grado de consumo y el metabolismo de cada uno- a reaparecer como 'flashback', que dicen los especialistas, manifestándose repentina e inesperadamente años después de haber dejado de consumirlo habitualmente; además causa daños permanentes en la memoria, sobre todo la memoria a corto plazo, la de lo que te está pasando ahora o te ocurrió hace poco. El cerebro afectado sólo procesa del todo lo que ya le ocurrió hace largo rato, porque la marihuana produce cambios en la estructura de las células cerebrales, especialmente la conexión entre las neuronas (te jode los axones, las dendritas, la mielina) del lóbulo frontal del cerebro. Es decir que según la personalidad del consumidor altera la capacidad de razonamiento, atención y aprendizaje, adormece o exalta -según la persona y la porción de masa cerebral donde se haya ido a alojar esta simpática sustancia- los sentidos y la capacidad de reacción. Así que si uno tiene algún ser querido (amig@, pareja, herman@, etcetera) que sea ex consumidor/a, deberá ponerle toda la mejor disposición del mundo y ser sumamente paciente, porque cuando aparecen sin aviso estas recidivas o crisis fisiológicas suelen deprimirse inexplicablemente, discutirnos sandeces sin nombre durante tres cuartos de hora, vomitar cualquier cosa que comen, sentir cambios de temperatura corporal (curiosamente siempre en sentido inverso a la ambiente) o tener angustias incomprensibles.

Segunda: El cerebro es capaz de traer al presente recuerdos de tiempos lejanos gracias a una parte del cerebro llamada cíngulo anterior, relacionada con enfermedades como la depresión y el mal de Alzheimer; consiste en un sistema de enseñanza que toma la información de los circuitos emocionales humanos y luego la envía a todas partes de la corteza cerebral. Los científicos conocen desde hace mucho que una parte del cerebro llamada "hipocampo" es la encargada de almacenar los recuerdos recientes. Sin embargo, esta estructura no guarda la información de manera permanente. De acuerdo con los expertos, una reducción de la actividad del cíngulo anterior puede ocasionar apatía, depresión, pérdida de atención y otros problemas.

Tercera: El cerebro humano tiene, según parece, un equilibrio químico que no se debe cambiar si se quiere mantenerlo bajo control. Aproximadamente el tres por ciento de la población mundial nacería con una predisposición genética a padecer esquizofrenia. Esta enfermedad se produce por un aumento en la cantidad de dopamina, un neurotransmisor que facilita la conexión entre las neuronas. Su aparición siempre obedece a algún disparador, puede ser una crisis vital, un stress alto o el consumo de una droga ilegal. La marihuana (y no sólo la cocaína, el LSD y otras drogas ilegales) activa fuertemente la producción cerebral de dopamina.

Según médicos y psicólogos especializados, y véase sólo como muestra lo que dice al respecto un investigador brasuca, de la Universidad de San Pablo, habría a partir de todo lo expuesto evidencia científica bastante contundente de que la marihuana acaba por alterar con efectos irreversibles la memoria a corto plazo, la fertilidad en ambos sexos y el ciclo menstrual de las mujeres, y arruina el sistema inmunológico de modo tal que quien la haya consumido mucho tiempo luego resultaría mucho más proclive que el que no lo ha hecho a contraer simpáticas enfermedades mentales como la esquizofrenia (aguantate a un esquizofrénico, si tenés huevos), y puramente fisiológicas de diverso tipo; entre estas aumenta el riesgo de padecer reiteradas bronquitis y neumonías, úlceras y cánceres. Puede resultar más cancerígena la marihuana que el tabaco, pese a la leyenda urbana que fomentan los traficantes en el sentido de que la cosa es al revés y resulta más 'sana' la "yerba" que la Nicotiana Tabaca, leyenda que fomentan también algunos abolicionistas de la prohibición, pero eso ya nos introduce en otras discusiones, como por ejemplo la de quién hace publicidad de estas cosas y por qué, y la de qué es peor, si punir el tráfico y/o el consumo o dejarlos ser a uno, al otro o a ambos dos. Hay otra leyenda urbana - ésta, fomentada por las 'fuerzas represivas', e igualmente falsa, y ojo que lo afirman la poli y algunos políticos, atención, y si uno es buen ciudadano entonces 'no se puede' ni intentar discutir esta arbitrariedad - que dice que todo usuario experimentará necesariamente luego con otras sustancias más peligrosas, cuando en realidad la mayoría de los marihuaneros que uno se cruza por el mundo son consumidores ocasionales, o que se engancharon pero no pasaron luego a otras sustancias, así que eso no me lo creo.

Lo irónico (y nada gracioso) es que uno muchas veces ha escuchado la defensa del porro u otras sustancias alucinógenas hecha por algunos ex consumidores que manifiestan síntomas como los que describí arriba y aun así nos quieren vender el cuento de que drogarse les resultó innocuo. Y eso, cuando en pleno 'flashback' otr@ que no es su propia personalidad de cuando están desintoxicados nos ha discutido más de una vez con los argumentos más atrabilarios la correcta interpretación de cualquier amable e inocente frase nuestra de hace cinco minutos. Para justificarse, suelen embestir contra la coca y otras drogas duras, desviando el centro del debate hacia esas 'drogas malas' que ellos no consumieron o consumen porque tienen -dicen- control suficiente (nadie lo duda: si con los alucinógenos lo pasaron bomba, y obtuvieron lo que les satisface), y he aprendido en los hechos que supuestos ex consumidores ocasionales no abandonan nunca del todo a Doña Cannabis Sativa, en especial si son fumadores y les andan revoloteando alrededor suyo relaciones familiares y/o amistades que fabrican o trafican y convidan no genuinos cigarrillos rubios ordinarios sino lisos y llanos porros caseros, cosa harto fácil de que suceda.

Acotaciones de abogado de menor cuantía, pero con un poco de sentido común. La primera: punir el consumo de drogas es una de las cosas más idiotas que se pueden hacer. Es como punir una sífilis, o el engriparse, o el estar neurótico; exactamente igual de absurdo: un retroceso intelectual en la noción de justicia. El tráfico, incluyendo en la definición de "tráfico" a ese simpático vecino o pariente del adicto que cultiva cannabis en su propio balcón y lo regala a sus seres queridos, ya es otra cosa, porque legalizar la comercialización y el suministro gratuito sin control facultativo de las sustancias que denominamos 'drogas' deja siempre en pie el problema del consumidor (la persona enferma) que es una tremenda carga para sí y para terceros. O sea, respecto del consumidor, tampoco se puede salir por la tangente con el fácil recurso tan caro a algunos 'juristas' de la responsabilidad individual (esa utopía, tratándose de enfermos) como solución al haberse hecho adicto. Porque en general, nadie le quita el porro de la mano a su novia, su amigo o su hermano, o a su vecino. Así que si 'los comprendemos' y los 'toleramos', bueno: a jodernos luego; hemos perdido el derecho de dejarlos abandonados a su suerte. La segunda: más que liberar el tráfico de sustancias perjudiciales para la salud habría que dejar a los traficantes sin mercado; a la larga resulta mejor negocio, a menos que se quiera vivir en un capítulo del "1984" o del "Brave New World" y añejas novelitas por el estilo.

23 comentarios:

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

que tema que elegiste, si se permite un comentario, desde mi punto de vista lo enfocaste mal y das como certezas muchas cosas.

Alfredo dijo...

No doy por sentado absolutamente nada más que lo aprendido de la experiencia y los especialistas en salud de carne y hueso, no das un solo argumento en contrario (sencillamente, sucede que tenemos por un lado a los médicos, desesperados tratando de hacerle entrar a la gente en la cabeza que los alucinógenos son una mierda; y del otro, a los consumidores-enfermos y miserables-traficantes tratando de justificarse o ganar mercados), y hay ya demasiadas personas que satisfacen el ansia del respetable público por escuchar lo que se quiere oír, vale decir lo que está de moda (alguna variante de lo 'políticamente correcto'). Tu comentario, más que tal, podría llegar a leerse como una manifestación de disgusto porque yo no hice esto último.

Soledad dijo...

digo de nuevo, a ver si los comentarios ahora funcionan, que esto del «legalice it» viene a ser como el «dia internacional del antitabaquismo». Una manera de hacer plata a costa de poner en peligro por derecha la salud publica.

Encima, alfred, la plantita sí es decorativa. Por ahí abandono el alcohol :P

Soledad dijo...

aprovechando que sí funciona añado fuera de joda y por si no se entendio que si a las tabacaleras las dejan llenarnos los pulmones de porquería con tal que paguen impuestos, con los narcos no iban a ser menos.

Alfredo dijo...

Bueno, Sole, pero no vale porque vos sabés adónde quiero ir a parar: es un negocio más, claro que sí, y me parece de giles permitir que nos vendan como un avance de la libertad la incorporación a la esfera de las garantías jurídicas del derecho de joderse la salud y ser una carga para los demás. Claro: deberían obrar análogamente con los fumadores de tabaco, los alcohólicos (tome usted debida nota, señora), y así, en lugar de lucrar con el impuesto al tóxico. Y dejarse de sostener que porque un bioquímico pueda extraer una cantidad de principio activo de la plantita decorativa para darle uso médico en proporciones apropiadas entonces hay que dejar que nuestro cuñado se fume un porro tamaño habano cada mediodía porque 'hace bien', o que tener alteraciones de la percepción es algo maravilloso porque se nos canta, aunque luego nos vengan inexplicables ganas de arrojarnos por la ventana a ver qué pasa. A esto lo llamo "escohotadismo", una variante formal de la más solemne tontería gallega. Como los de este lado del charco, por esas cosas de la 'genética nacional', somos medio parientes y tenemos defectos parecidos, pensar mil veces antes de imitarlos porque está de moda no es mala idea: entre una moda intelectual para pitucos y los boletines médicos, a la hora de decidir sobre salud mucho no hay para dudar. Salvo que nos guste el curanderismo, que es cosa que también sucede.

otra dijo...

Casi todos los porreros que conozco tienen uno, dos, tres o más síntomas de los que dices... ciertamente. Yo me pregunté… y me respondí que alguna persona cercana tuya, querida, se te alejaba…, y me respondí que cuesta mucho ayudar a los porreros cuando lo son de día tras día es, difícil entenderse con ellos en serio, es difícil la amistad. Bueno, el tabaco es guarrería puro pero después de tanta prohibición y ahora que no perjudicamos al compañero/a pues sólo afecta a quién tiene que afectarle y con todas sus consecuencias, evidentemente, De todas formas, todo consiste en saber si el tabaco te va o no y por supuesto en saber fumar. Mi abuela de 91 año siempre fumó, y aún lo hace, eso sí, sabe bien fumar y a su naturaleza le sienta bien.

Alfredo dijo...

¿Otra? Pero ¿cuál será?
Esta es paisana del Sr. Escohotado porque la redacción suena a Iberic Power.
Seas quien fueres, una de las cosas que tuve en mente al escribir esta entrada fueron justamente las mutaciones que el consumo reiterado de ciertas sustancias genera en la personalidad, al extremo que en tres oportunidades me sucedió observar cómo personas cercanas llegaban a ser como 'otros' metidos dentro del cuerpo de alguien conocido, casi una especie de 'endemoniados', de poseídos de cine clase B. Y lo que he ido leyendo de estudios médicos no hace sino confirmarme en la impresión de que no resulta demasiado saludable ese hábito.
Al margen de esto, hay ciertas prácticas que tienen que ver con el uso religioso de los alucinógenos en determinadas culturas. Pero una cosa es un tipo que hace de chamán y cree que poniéndose en trance de vez en cuando con asistencia de alucinógenos podrá cumplir una función social determinada, y otra muy diferente es alegar su existencia como excusa para emporrarse siendo uno un chico o chica de ciudad occidental y cristiana. Remitirse a venerables antecedentes antropológicos quedará muy chic, pero temo que esta clase de intelectuales apologistas del porro nunca han visto un chamán amerindio en trance asistido con peyote ni siquiera en las películas de cowboys. Y aunque lo hubieran visto, su entorno social es otro.

Los fumadores se arruinan la salud y nos la arruinan a los que andamos cerca, pero es verdad que no he conocido a ninguno que genere un cuadro como los descriptos antes. De todos modos el daño colateral que hacen es sólo en apariencia más restingido, y son más numerosos también. Lo de la edad a que lleguemos parece depender, antes de una hipotética sabiduría del vicioso, del destino y la suerte de cual, de la media de vida que habitualmente le toca a los miembros de la familia del interesado.

Bueno, saludos, doña 'otra' no identificada.

otra dijo...

Ni idea. Ni idea tampoco de desdoblamientos, y aún menos de chamanes. Sólo que leyendo pensé en las dificultades convivencial-emocional que tenías, en el asfalto, con los porreros, ya fuese privadamente como socialmente.
Por otra parte, estoy tan identificada como cualquier otro nick.
Poco más que decir. La península es la iberica, exacto. Pero aquí nos sentimos del mundo.

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

auch! que forma tan sutil de insultar.
No te lo dije mal, solo pensé en un gris.
Pero... como quieras.
Igual más allá de esto, crei que me ibas a reconocer, bajo un nuevo nombre.... puuu, que triste.

Alfredo dijo...

Los últimos serán los primeros. "Pequeñas revoluciones": No tengo idea de quién puedas ser y lo único triste es, en todo caso, que yo no conozca respuesta idónea para tus comentarios.

"Otra":Lo de los chamanes lo puse porque, aunque nada tenía que ver directamente con tu comentario, me acordé del uso que se suele hacer de los escritos de un autor mexicano llamado Castaneda. El mal funcionamiento de los comentarios de esta digna bitácora ha hecho el resto, al apurarme a darle 'enter' al texto, incluyendo en él algo que debió ir acaso en otro sitio o redactado de distinta manera.
Eso de las "dificultades convivencial-emocional" suena deliciosamente psicobolche ;-).
Para terminar por ahora, y con las consabidas disculpas de mi parte por volver a incurrir en digresión, me trajiste con tu frase final (lo de 'aquí nos sentimos del mundo') el recuerdo de un tal Anacarsis Klootz, que en la Revolución Francesa decía ser 'ciudadano del mundo' (a mí se me da mal semejante rol). En la red, en cierto modo lo somos.

Saludos, y hasta cuando sea

otra dijo...

El post de Alfredo como el mismo ha dicho es un tema de doble o de triple filo. Y aunque no entré a fondo antes, por ser más complejo que las consecuencias de salud…, ahora diré intentaré relativizar el tema de la salud.
El tema es la legalización o el statu quo… A mí me entusiasma todo lo que sea libertad y con ella sus consecuencias: el uso de tal o cual libertad requiere que tengamos una consciencia clara de las muchas consideraciones e implicaciones que ella misma conlleva y “obliga”
Si la legalización está en función de la salud – es decir del coste que implicará la mala salud del consumidor al contribuyente no consumidor - me parece una exageración… y requeriría estadísticas fiables para saber más ( ). Creo que hay actividades que conllevan más coste-salud que las hojas de marihuana, por ejemplo los accidentes de coche o moto, lesiones, invalidez múltiples etc. etc. También la contaminación sería tema para debatir (fabricas, coches, residuos…).
A veces, cuando mi pensamiento se vuelve muy, muy relativo, es decir que encuentro siempre aquel “depende”“según” ... puedo terminar diciendo que los “males mayores” se producen por la poca educación-consciencia de cada individuo. “Conocernos a nosotros mismos”, una máxima desde Sócrates hasta nuestros días, para saber de nuestra libertad… pues bien este conocernos obliga a afirmarnos una y otra vez en todos los aspectos de nuestro vivir. Y por supuesto conocer también (aunque los filósofos-pensadores no lo digan) nuestro cuerpo. A nivel teórico el conocer y asumir nuestra salud-naturaleza sería suficiente para su legalización…. No? A la práctica… pues no sé, debería leer algo sobre las consecuencias en holanda… país que está legalizada desde hace años.
Si hago un cóctel…. me sale la rabia que me da que con mis impuestos se pague armamento… y no sigo por aquí, pues me parece ya desbarrar demasiado.
De otra parte me has arrancado una sonrisa, alfredo. El “otro lugar” (sitio), la “distinta manera”, son sin duda la causa…. No sé, pero a veces me pasa algo parecido, pues me siento des-situada, un fuera del lugar de entendimiento, aunque debo reconocer que se debe más a mi misma que al “otro”.

psicobolche [ni idea de que significa]. Busco en google: psicobolche y le doy a enter; otro enter a la primera entrada: El Fogon Psicobolche, y le doy al enter: un blog! vaya, vaya…, y no leo y marco una palabra: argentina y me sale esto

http://earthobservatory.nasa.gov/Newsroom/NewImages/images.php3?img_id=11278

Vuelvo hacia atrás, antes guardo en favoritos la página y el blog y leo el subtítulo: “El mundo está a la vez, mejor y peor de lo que podemos imaginar. Mejor, porque las soluciones a nuestros mayores problemas ya han sido pensadas, ya existen. Peor, porque ninguna de esas soluciones se ha puesto en práctica. Lo que es más, el mundo funciona, invariablemente, por las razones equivocadas.”
Sigo buscando…. Y alucino sin hoja, en:

http://www.topia.com.ar/articulos/0601-vainer.htm

No sabía nada de todo esto: al final hay una frase “….Es más, cualquier progresista (no hablo ni siquiera de izquierda) tiene bajo su sombra este descalificativo que de ponerse cierra toda discusión.” que me ha hecho cerrar la ventana, y preguntarme: estoy en un cul de sac? , ciertamente. Cierro el google.
Me pregunto cómo se me ocurrió utilizar esto de "dificultades convivencial-emocional"? evidentemente, sin tener ni idea de los resortes que ha tenido en argentina… pero ya veo -por lo de “deliciosamente” que te percatas de mi inocencia.
Empiezo a pensar que si vale la pena darle al enter o no… pero asumo las consecuencias sin disculparme. Nunca te disculpes sino hay ofensa, y no la hubo. La digresión es instrumento básico para la charla, aunque sea una charla a punto de congelarse. También yo, hoy, he practicado algo de digresión no? Tal vez fue esto lo que me animó a escribir en este blog el anuncio de una inminente congelación.
saludos!

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

habré perdido mis alas patagonicas?
bueno, se ve que ultimamente no se expresarme muy bien, pido disculpas.

Alfredo dijo...

P.R.: Y, al menos por un rato, sí... ;-). Si una educadísima respuesta a un comentario tuyo que no contiene un solo argumento (sospechando que los deberás tener) te parece un insulto, otros pueden creer que sos de las personas que no aceptan otro punto de vista que el suyo, cosa que sé no es cierta. Saludos.

Otra: básicamente, las libertades se ejercen en un medio social. A mí me da rabia tener que soportar que se intente legalizar esto, porque me deja la impresión de que es como legalizar el contagiar a propósito una enfermedad infecciosa. Como le pasa a los fumadores, que también son adictos y el humo lo largan para alguna parte, sin consideración a los demás. Yo vengo de una familia de fumadores empedernidos de negros y de pipa, y debo ser el fumador pasivo más intoxicado del mundo (TODOS mis parientes se han muerto antes de los sesenta de cánceres varios, y voy por los cuarenta y tres, je...).
Casi todos los que trafican armas, también trafican drogas. Hasta hay quienes dicen que algunos Estados se dedican a ese curro.
Holanda parece que pudo controlar mínimamente a su enorme porción de adictos, pero se convirtió en cambio en el mercado a que otros europeos van a comprar y consumir lo que no les dejan en casa. O sea: es un problema para la salud de sus vecinos... y un gran negocio para los holandeses, siempre hábiles mercachifles, aunque dicen algunos informes por ahí que redujo el número de adictos. Insisto: es un problema sanitario que afecta directamente a la convivencia con los otros; ciertos consumos, en los hechos, pueden convertir a una persona en otra diferente (no hablé nunca de 'dobles personalidades', sino de cambios extremos por incorporar 'refrescos químicos'), y los demás son quienes tienen que aguantarla. De hecho, alguna vez un adicto me pidió disculpas por determinada actitud reiterada de su parte, diciéndome que había días en que ni él mismo se soportaba. Pero esta persona terminaba siendo obsequiada regularmente con porros caseros, y te contestaba invariablemente por peras cuando le estabas hablando inocentemente de mandarinas, cosa que delataba su reincidencia en ese y otros consumos (éxtasis & Co.). Entonces, pregunto: ¿ese tipo es 'libre'? La libertad es otra cosa; tiene que ver con el ejercicio responsable de la voluntad. Los de su entorno, en vez de sacarlo de eso, lo metían más cerca de la casa velatoria.

Apartado sobre los psicobolches: acá, son un problema; usan lenguaje rebuscado, son autoritarios, y no predican con el ejemplo lo que declaman a grandes voces. Algunas veces se cae en expresiones similares a las que ellos utilizan, y me resulta divertido constatar cómo su deformación del idioma es incorporada inocentemente por quienes leen o escuchan permanentemente sus disertaciones (entiéndase: tengo dos tíos psicobolches, y alguna vez anduve enredado con una señorita que era hija de una psicobolche, hermana de otros dos, y prima de otros tantos; si a eso se le suma que la única vez que eché a un cliente de mi oficina, el tipo era también un psicobolche, la conclusión es que si alguien considera 'científicos' a tipos como Freud, Jung, Lacan y esa gente, mejor que no intente convencerme de nada más, porque ya estoy curado en salud contra ese inútil cuestionamiento permanente y masturbatorio de aspectos secundarios de la vida y soy alérgico a esas manipulaciones de la conciencia ajena; en nuestro medio tienen copada la enseñanza universitaria y la divulgación científica como en ningún otro sitio del mundo en sus especialidades, al punto que los que jamás hemos requerido de sus servicios solemos ser mirados como marcianos, cosa que resulta sumamente graciosa).
Ahora me voy, porque la vida continúa.

otra dijo...

Alfredo, gracias por tu información [me alejaré de los psicobolches]
Y, tranquilo, vivir intensamente a veces también es un vicio que nos puede matar... però para vivir así se debe tener sana y clara la mente... La vida continúa, ciertamente... continuaba y continuará, no se detiene porque te lea o te escriba. No creo que requieres unas dosis decongelación... pero quién sabe!;)
una sonrisa [he apurado tu tiempo antes de irte... lo siento]

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

=)

principio de incertidumbre dijo...

Yo había dejado un comentario acá.

Blogger me censura. :(

Mnemosine dijo...

Querido roshi:
Le comento como policonsumidor que fui (sea, quien sabe) que estoy totalmente con usted. Mis cambios de humor ahí están y mi absurda necesidad de joderme (sic) queda patente en cada lugar, celebración o convite que abuse por activa y pasiva. Recuerdo (curioso) que una vez me prometé dejar el mal hábito, pero lecturas reiteradas de Escohotado y Szasz me porvocó un movimiento volitivo recíproco. aterezado por ansiedad (y ansiolíticos varios).

Por otra parte, no tomo medicamentos con lo que la falta de antiestamínicos provoca ceguera y mucosidad reiterada. Trabajar es tan malo o peor y todavía no he visto a ningún médico que lo prohiba.

Saludo afectuoso y no se pierda y regrese.

P.D.: Ese tal Kloosz de la francachela no hace sino repetir aquella máxima estoica de tiempos de Marco Aurelio, donde se consideraban miembros del mundo (Imperio romano, claro) y cuya patria aseguraban se encuentra allí donde uno esta bien (pero parafraseando a mi querido Sánchez-Ostiz "no existe tal lugar")

Alfredo dijo...

Por partes, según operaba Jack, el Destripador:

Otra: Ah, esta ciberbitácora está en proceso de congelación. Y vivir todo lo que se pueda es una buena idea, pero la intensidad viene sola; los mayores líos se dan cuando la vamos a buscar...

P.R.: :-)

P d I: Yo había dejado un montón de respuestas aquí mismo días pasados, pero don Blogger me las arrinconó en el platónico mundo de las ciberideas y cada vez que entraba tenía que reescribirlas. Lo mejor se ha perdido en la voracidad del tiempo.

Mnemosine:
a) Ya sabía yo que podía contar con su eficaz aprobación y bendición apostólica.

b) Klootz era un prusiano de los estamentos nobles, o sea no estaría muy habituado al trabajo, pero era de corazón generoso.
El mundo en ansí, según decía un gran novelista donostiarra. Tanto, que para jugar en primera en determinados campos, com la literatura, hay que ser un hábil truhán: de la misma manera que ocurre en el deporte con sujetos de personalidad poco edificante como Pelé, Cruyff, Diego o Platini, los mundos ajenos más interesantes y que nos pueden dejar soñando despiertos son los minuciosamente falsificados y presuntamente exóticos. Mi lema es: "amarás a tu aldea, pero no creas demasiado en sus virtudes". A semejante cuestión se refería Macedonio Fernández con aquello de "cree haber nacido del lado que las tortitas tienen azúcar". La globalización no sería mala si no fuese porque en su versión más divulgada pretende que todas las aldeas sean como la que adoptó para sí Mr. Henry Kissinger, que inventó la más esmerada y sincera exposición de en qué consiste dicha globalización y que no duda de sus virtudes. Todo lo cual nos conduce 'en dereceras' - que dirían los mendocinos - a la frase que usted nos recuerda, la que es de la autoría del compañerito Pacomio o Pacovio, poeta citado en alguna parte por Cicerón: "Patria est ubicumque est bene". O sea: donde nos sentimos a gusto, allí está la Patria. A Klootz se le daba bien cualquier sitio: imagínome que, como ciertos snobs europeos posmodernos, le gustaría ir de revolucionario verbal itinerante (en cualquier foro de Internet se hallan numerosos ejemplos de Klootz masculinos y femeninos, con laburos descansados y bien remunerados, que sin embargo dicen lagrimear con las penurias de los desposeídos del mundo ;-)). Los patriotas sedentarios y aldeanos seremos acaso mejores personas, daremos limosna a mendigos verdaderos, rpestaremos plata a nuestos cuñados y ayudaremos a las viejas con bastón trípode a cruzar las avenidas de nuestras ciudades, pero hemos de reconocer que precisamente por eso somos unos tipos muy pero muy aburridos :-) Creo que el malhumor del novelista en cuestión venía en gran medida de ahí.
A todas estas conclusiones he llegado anoche, al enterarme que un 'exequatur y reconocimiento de sentencia extranjera' ha finalizado, tras casi una década de trámite: hay jueces que le dan la razón hasta a clientes como los nuestros...

Salúdoles

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

Un libro para recomendar y/o disco para escuchar?

Alfredo dijo...

No soy un sujeto demasiado musical, en el sentido de que escucho música por radio, pero no soy muy comprador de discos. El último CD que traje a casa y no era de clásica fue, hará cosa de ocho meses, una recopilación de Django Reinhardt y Stephan Grapelli con su Quinteto del Hot Club de Paris, una especie de Oscar Alemán y Hernán Oliva europeos pero anteriores a los nuestros, de los años treinta, intitulada por su editor muy ingeniosamente como "Jazz in Paris". Me llamó la atención cómo suena el "St. Louis Blues" de Handy ejecutado con cuerdas, tan diferente del sonido contemporáneo a ellos de la versión del trompetista Louis Armstrong en la que algunos quieren ver el origen de lo que después - en los cincuenta - fue el típico sonido de boogie y rock'n'roll (malsonante voz afroamericana que se usaba para designar a un apasionante momento íntimo de la pareja humana ;-)). Tampoco está de más escucharse el viejo y glorioso "Artaud" del Flaco Spinetta y Pescado Rabioso allá por 1973. O algún recopilatorio de Cream (Bruce-Clapton-Baker), la competencia de Jimi Hendrix Experience. Son antigüedades, reliquias, pero al menos no se parecen ni por joda a Miranda ;-) (aunque la gordita de Miranda esté pasable).

¿Para leer? Ando de repaso de libros viejos. Anduve metiéndome recientmente con una obra de Benito Lynch: "El inglés de los güesos", añejo y olvidado novelón criollo, digno de un teleteatro, y me impresionó lo bien escrita que está. Cuando la leí como adolescente fue una lectura escolar que la pasé a saltos, y no le di el valor literario que realmente tiene. A cierta altura del partido, al menos a mí me ocurre, de tanto aburrirse con elementos tipo Amises, Houllebecques, Quenaus, y otros salamines de moda en estos tismpos (uno hasta lamenta la virtual extinción de la literatura española en lengua castellana, prácticamente reducida desde 1939 a aqueste lado de la Mar Océano), uno empieza a lamentar la pérdida de tiempo en que a veces incurrimos para conocer lo último, lo novedoso, aparecido en el extranjero, que al fin y al cabo casi siempre resulta haber sido dicho alguna vez de manera tan o màs excelente por alguna dama o algún caballero de este lado del charco. Acaso alguno que vive en nuestro barrio y todo.

Ahora acabo de posar mi vista en el lomo de "Sobre la teoría de la Relatividad especial y general" de don Alberto Unapiedra, que en su divertido prólogo dice algo que debieran tomar en cuenta personas que se ocupan de asuntos menos complejos que ese: "en aras de la claridad y la posibilidad de que me comprenda un público no especializado me pareció inevitable repètirme a menudo, sin consideraciones a la elegancia, que gustosamente dejo para los sastres y zapateros"... ¡Grande, don Albert!

Mnemosine dijo...

Estamos acostumbrados a su manera de relativizar... :D

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

Je, me encantan estas extensas respuestas a los comentarios.
No apareciste más despues de este gran debate, para donde se estan yendo, entonces, tus palabras?

otra dijo...

pequeñas revoluciones... estás fuera de tiempo, que no de espacio ;)

Es divertido ver como los espacios son de alguna manera abiertos a ecos...
Tengo rutas: de lecturas, de webs.. y en algunos rincones encuentro gritos o risas, en otros silencios, y en un más allá reflexiones. Los vacíos son también espacios de palabras...
Los debates tienden a replegarse cuando somos absolutos...
Ayer entré en un espacio donde todo el mundo dormía, era un espacio de opio o de ocio. Sabes? no sé porque he dicho ocio ya que nunca he comprendido bien en que consiste.
Yo creo en mis pequeñas revoluciones, aunque últimamente son demasiado pequeñas y tienden a dispersarse entre palabras que se pierden en silencios.
Es el primer día de mis vacaciones, muy pronto marcharé de la ciudad... también aré vacaciones del ciber, de este mundo de corta distancia cada vez más desconocido..
salud! peque-rev ... volverán sus palabras... seguramente, se fueron a reconstruir.