martes, noviembre 22, 2005

Versos felinos

Los versos, ya se trate de los compuestos por nosotros o de los que nos apropiamos gracias al ingenio empático de otras personas, ayudan a curar heridas. Una vez contraída la adicción, felizmente, no tiene remedio: los versos son de las buenas cosas que es grato compartir en esta vida, de esas que al cabo de cada jornada nos hacen sentir cada vez más humanos (gran lección que aprendí de alguien que en otros tiempos gustaba compartir versos, canciones y discusiones interminables al cabo de cada día). Los versos resultan ser elásticos y sigilosos como auténticos felinos y siempre caen de pie, ronroneando, con ojos de misterio y andar escurridizo, sugiriendo una evocación, despertando una sonrisa, iluminando una esperanza.

A lo nuestro: soy un gato equilibrista pero desorientado. Un felino con anteojos que atraviesa una avenida por ahora en sombras y que nunca aprendió a ser constante en la sutileza de su especie.

Según mandan las leyes del misterio, los ojos y la sonrisa de los gatos deben ser impecables como el titilar de las estrellas en el puro negro del cielo sin nubes donde riela la luna del viejo Palermo, de Montevideo, de Mar del Plata o de Londres, que al fin y al cabo es la misma compañera de los distintos esperanzados insomnes, hermanos de sonrisa melancólica y ojos adormecidos que veneran esa luz difusa. La más famosa, la del tópico, es la luna de Valencia, ciudad otrora amurallada que, cerrando cada día sus puertas al declinar el Sol, forzaba a los viajeros retrasados a dormir una noche más al sereno.

Sencillamente, imprudentemente, visto el estado actual del ciberespacio, nos sorprendemos, como en nuestras ya lejanas intervenciones primerizas en foros y blogs, tecleando cuanto noches impulsivas y algunas tardes ociosas nos mandan. Lo que resulta es algún texto como este, que pegamos aquí porque sí, porque se nos viene en gana. Porque no sabemos de otros ojos y oídos amigos que merezcan soportar nuestro insomnio.

En los altavoces de mi poderosa supercomputadora suena la voz del Howlin' Wolf: "... Well, I ain't superstitious, black cat just cross my trail / Well, I ain't superstitious; oh, the black cat just cross my trail! / Don't sweep me with no broom, I might get put in jail...." . Las letras de blues a veces resultan un tanto sombrías y patafísicas, sí señor.

Si en la ciudad donde vivimos perros y gatos callejeros van rondando por donde quieren en busca de sus amigos, y venerando a esa misma Luna ladran o lloran o ronronean o maúllan dando avisos a los noctámbulos urbanos y a cuantos estamos recogidos en la soledad del rinconcito de nuestros sueños, las almas cándidas e insomnes pueden llegar a ver, cuando una ilusión termina, reluciente y redonda, la afamada sonrisa de queso del Gato de Cheshire guiñándole un ojo al amigo lejano que se asoma a la web para saludarlo maullando a través del board de un foro, o la sección de comentarios de un blog.

Amigo, amiga, sírvase: aquí tiene una infusión de "ilex paraguarensis" (© Félix de Azara, 17..., tiempos del anterior Virreynato, luego vino el de S.M.B. y posteriormente el actual ;-)); sorba despacio, compadre, el cimarrón, como en imaginaria rueda de arrieros, mientras las cabalgaduras pastan y el ascua del fuego heraclitiano ilumina el silencio. Canes atorrantes y felinos temerosos de tanta luz, calor y ruda camaradería completarían la escena, mientras los grillos meten ruido, y una guitarra bordonea. Mañana seguiremos en la huella.

El aparcero Jorge Luis Borges dedicó, acaso tomando mate en el silencio de la primavera pampera, estos poemas a sus amigos Odín y Beppo, felinos de quienes sólo sospechaba sombras. Saludos. Aunque yo sea hincha de los perros, me remitiré - como aconsejara Borges en su prólogo a las "Crónicas marcianas" de Bradbury - a los deleitables terrores de la infancia y, acunado por estos versos, trataré de seguir trabajando y -luego- de dormir. ¡Miau!

A un gato
('El oro de los tigres', 1972)

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Beppo
('La cifra', 1981)

El gato blanco y célibe se mira
en la lúcida luna del espejo
y no puede saber que esa blancura
y esos ojos de oro que no ha visto
nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
es apenas un sueño del espejo?
Me digo que esos gatos armoniosos
el de cristal y el de caliente sangre,
son simulacros que concede el tiempo
un arquetipo eterno. Así lo afirma,
sombra también, Plotino en las Ennéadas.
¿De qué Adán anterior al paraíso,
de qué divinidad indescifrable
somos los hombres un espejo roto?...

7 comentarios:

Ignis fatuus dijo...

Pues a mí me hacen más gracia los gatos. Los perros me despiertan ternura, pero los gatos tienen ese no sé qué de "personalidad" más consistente, menos servil, más suya que me hace observarlos con más detenimiento, que me los hace más curiosos e interesantes...
Ese "de los que sólo sospechaba sombras" del que hablas y me hace disfrutar la frase.
Hay un libro que leí ya hace años que puede parecer infantil pero es realmente genial. La vida de los gatos en los ojos de un gato. Esquiva, aventurera, siniestra a veces... "La canción de cazarrabo". Recordarlo me hace oler a noche, a lunas, a soledad y a búsquedas. A enemigos a los que no puedes ponerle nombre y sólo alcanzas a adjetivizar en base a lo que no comprendes. A magia, a grandes viajes, a jornadas furtivas y un final... que ya no recuerdo.
Curioso libro sin duda que espero reencontrar en alguna librería...
Abrazos,

Alfredo dijo...

Para el horóscopo chino, yo nací en un Año del Gato (o del Conejo, según se traduzca). Y, aunque prefiero la compañía de los perros, nunca pude evitar sentirme identificado con el alma intrépida y personalísima de los magnéticos tigres de jardín. Creo que hasta miro la vida con antipáticos o desconcertantes ojos de gato.

Cuando era niño, en Vladivostok, hacia 1537 (¿o sería 1975?), había una hermosa baladita pop de Al Stewart, "The Year of the Cats", que años más tarde me gustaba poner de fondo para leer en los atardeceres de invierno.

Pregunta: ¿el Consello Dos Meigos Canidos andaba conspirando en su contra? ¿Hemos de salmodiar con galaica voz el "Conxuro da Queimada" para restablecer el orden cósmico? ¿Puso V.M. los deditos al revés al editar su bitácora? ¿Por qué no se veía "Will-O'The-Wisp"; bueno, sí se veía, pero eran décimas de segundo y se perdía entre el felino misterio del ciberespacio. Para mí que era el Gato de Cheshire aprendiendo a bailar muiñeira, qué quiere que le diga.
Saludos ;-)

principio de incertidumbre dijo...

Yo ya no discuto sobre perros y gatos. No me interesan los bandos, nunca entendí esa necesidad (casi patológica y genética) de la gente de hacer hinchadas de fútbol, por un u otro animalito. Déjelos en paz, que ellos solitos son.
Ahora, qué suerte que caiga bien parado siempre... a mí me interesa caer de jeta alguna que otra vez (para avivarme, ¿vio?); algo así como modo a prueba de fallos. Y discrepo en esos de las poesías: algunas caen como saeta en las rodillas, y no por malas, sino todo lo contrario. De sentimientos e interpretaciones está hecha el sendero del Señor. ;-)

Ahora, sí, quería decirle que unos de los poemas más bellos sobre gatos (o felinos), del viejo (Borges), me parece éste:

El Tigre

Iba y venía, delicado y fatal, cargado de infinita energía, del otro lado de los firmes barrotes y todos lo mirábamos. Era el tigre de esa mañana, en Palermo, y el tigre del Oriente y el tigre de Blake y de Hugo y Shere Khan, y los tigres que fueron y que serán y asimismo el tigre arquetipo, ya que el individuo, en su caso, es toda la especie. Pensamos que era sanguinario y hermoso. Norah, una niña, dijo: Está hecho para el amor.


Saluti!

Alfredo dijo...

Cabe preguntarse si la preferencia por las cualidades de los perros sobre las de los gatos, y viceversa, están o no relacionadas con nuestra manera de navegar por las aguas de la vida. Pareciera ser que sí. De eso hablábamos, sin establecer bandos.

El problema con los tigres es que son gatos de selva, un poco exageradamente grandes como para que el misterio esté domesticado. Son ajenos a nuestra geografía (salvo que, a la antigua usanza, le digamos 'tigre' al jaguareté, claro ;-) ). Y a los versos con tigres les cuesta más caer parados, en razón de su peso.
A la hora de los arquetipos, que poéticamente pueden ser hermosos (según si el poeta estaba o no en un momento de inspiración) aunque científicamente sean un peligroso disparate, o quizás puedan ser poéticamente hermosos justamente por lo enunciado en segundo término, me parece más lindo el poema de la Rosa Inalcanzable, de "Fervor de Buenos Aires" si mal no recuerdo.

Saluditos saludosos

Soledad dijo...

Coincido. Y hago méritos para otro lemoncello

La rosa,
la inmarcesible rosa que no canto,
la que es peso y fragancia,
la del negro jardín de la alta noche,
la de cualquier jardín y cualquier tarde,
la rosa que resurge de la tenue
ceniza por el arte de la alquimia,
la rosa de los persas y de Ariosto,
la que siempre está sola,
la que siempre es la rosa de las rosas,
la joven flor platónica,
la ardiente y ciega rosa que no canto,
la rosa inalcanzable

PD: mejor que tener mascotas es tener hijos
:P

principio de incertidumbre dijo...

Bueno, yo sólo decía. Me voy a cambiar a mi casucha. Capaz vea Ópera.
Capaz caiga de pie.

Alfredo dijo...

Sole: lo suyo es vergonzoso. Por no decir interesado. Por no decir chupamedias. Déjenos tener mascotas (e hijos) y pínchese el dedo con el arquetipo de la Rosa. Luego acuda a arquetípico Hospital a que le zurzan el dedo. O póngase una arquetípica curita. Consulte a los Dres. Russell, Witt & Popper, en Londres ;-)

PdI: Oiga, el puema del Tigre se agradece. Diga siempre lo que le parezca. Sus opiniones, o lo que fueren, son bienvenidas aquí
¡¡¡¡¡¡Grrrrrr!!!!!
¿Va a comer obleas Ópera?
Si se va a arrojar a alguna piscina, be careful (pronúnciese "B carefúl", con fonética criollaza) ;-)