sábado, noviembre 26, 2005

Ajedrez

«- Si se emprendiera la marcha por el mal camino -dije, contestando a las preguntas del investigador-, cuanto sucediera sería una prueba de la conspiración de que se es víctima. Todo se justificaría a sí mismo. No se podría suspirar sin saberlo parte de la conspiración.»
Aldous 'Mescalina' Huxley, "Las puertas de la percepción" (traducción de Miguel Hernani; Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1957).



Existe una conspiración de artesanos de las palabras para abducir a los ingenuos que quieren contemplar la belleza de las percepciones en sí mismas. Algunos hombres eminentes forman parte de esta concurrencia de esfuerzos y operan conduciendo las piezas de un gigantesco ajedrez. El lector acaba descubriéndose trebejo a merced de las ágiles manos del escritor que lo ha cautivado.

Ezra Loomis Pound, por ejemplo, era un gran poeta y - dicen - un riguroso filólogo. Nacido en 1885, murió en 1972, y es reconocido como una figura de enorme importancia para las letras de habla inglesa del siglo XX.

Hasta hace pocos años sólo recordaba de él algunos poemas y la referencia a que "su adhesión al totalitarismo fascista puso su nombre en sordina, pero es un gran poeta cuya obra quiere absorber todos los elementos de la cultura occidental". La cita es de Marco Denevi, y no me pregunten dónde la leí. Calculo por entonces tendría unos catorce años, y me quedó grabada -por su musicalidad- en la memoria, junto con un vago recuerdo de los poemas que comentaba, muy raros, por cierto, y el nombre de este Ezra Pound.

Empecé a prestar mayor atención a la obra de don Ezra bajo el influjo de una dama que había estudiado en España e Inglaterra con algunos expertos sobre Pound, y me rompía los quinotos permanentemente con este buen señor, calificándolo de excelso poeta, así que me puse a leerlo con la debida atención, cosa de no ser imputado de lesa ignorancia (acabo de comprender que relatando esto parezco uno de esos narradores "de levante" en primera persona de Bioy Casares, y que ella tenía razón cuando decía que yo no me ponía a leer realmente en serio a nadie si no era para vengarme de una ofensa o levantarme una mina ;-)).

Pound era el líder del movimiento poético llamado del "imaginismo" que, durante los años inmediatamente anteriores a la guerra del 14 y en vista de la larga decadencia del sentimentalismo romántico, intentó reproducir en imágenes concretas las impresiones sensoriales. Pavada de tarea se infligían estos "imaginistas".

Ezra se educó en la Universidad de Pennsylvania, y fue profe de Filología anglosajona en Indiana. En 1908 se fue a Londres. Ahí se hizo un nombre como poeta, ensayista, crítico y traductor. Traductor del provenzal, del toscano, del inglés antiguo, y se animó a hacer versiones de autores chinos y japoneses; se aficionó a haikus y tankas, lo que hizo mucho por la sencillez y profundidad de su obra posterior.

Fue él quien ayudó a publicar por primera vez a T. S. Eliot y James Joyce (este último, un autor que me produce esquizofrenia, dicotomía lectora: al de "Dubliners" le haría un monumento, y al de "Ulises" le patearía el culo encarnizadamente).

En 1920 pasó a París. Desde ese momento empezó a interesarse por la política y sobre todo la Economía, y a aproximarse a ciertas concepciones de ellas que pueden resultarnos poco simpáticas. Allí conocerá a Hemingway (que no había escrito "El Viejo y el mar", así que por mí daba igual no conocerlo) y al ya referido Joyce. Ma nel 1925 il nostro uomo arriva a Rapallo. Rapallo es el sitio de la Riviera italiana en que se firmaron algunos acuerdos de posguerra (los políticos y agentes diplomáticos sólo se sacrifican por su Patria en los balnearios lujosos), lugar apacible donde se quedaría hasta 1945.

Su obra maestra según los entendidos, intitulada "Cantos", la había iniciado en su última etapa londinense y la continuó publicando espaciadamente desde 1925 hasta 1960.

Curiosa la fascinación que el aparente ajedrez de la política ejerce sobre los amantes de las bellas letras: la política no es, sin embargo, nada de lo que los señores que disertan desde una formación lingüística o filosófica se creen ingenuamente que es, sino acción pura y dura, oportunismo, Economía más Derecho más fuerza de hecho. Pound sufría el mal, pero no crean ingenuamente que se tomó a los fachos por unos caballeros medievales onda Tirant o Rolando, como le pasó al salamín de Lugones. Nada de eso: Don Ezra entendía al fascismo como corriente política moderna y consideraba que el único motivo por el que los conservadores anglofranceses no se ponían totalmente de acuerdo con Benito y Adolfo era la Economía y sus intereses asociados. No le faltaba -digámoslo en honor de la verdad- su cuota de cínica razón histórica. Lo malo es que no se quedaba en las meras opiniones. Pound editó libros sobre divulgación política fascista: "ABC of Economics"(1930), "Politics Essays"(1936), y su compromiso llegó a ponerse frente al micrófono en audiciones de propaganda, entre 1940 y 1943, para exaltar en público los valores ideológicos del fascismo, movimiento político que había exiliado o reducido a silencio (o encarcelado o muerto, lisa y llanamente) a una buena parte de la más valiosa intelectualidad liberal y socialista italiana.

En 1945 los aliados lo juzgaron en Pisa, por traición. No sabían qué decisión tomar con respecto a este eminente intelectual. Para no hacer lo único jurídicamente posible con alguien responsable por sus actos, esto es, condenarlo a muerte o encerrarlo en prisión de por vida, aprovechando su conocida curiosidad por el esoterismo y otras yerbas, tan común entre los medios intelectuales de sus tiempos juveniles, lo declararon insano. Así, desde 1946 a 1958, lo mantuvieron aislado en el St. Elizabeth's Hospital de Washington, donde continuó haciendo lo que mejor sabía: escribir sus "Cantos" y ensayos sobre figuras como Sófocles o Confucio, de quienes preparó y editó traducciones (el supuesto demente declarado en juicio). En el mismo 1958, volvió a Italia.

El movimiento poético llamado del "imaginismo" merece explicación. Junto con William Carlos Williams y Amy Lowell, Pound encabezó esa corriente poética. Leamos a nuestro fascista favorito en uno de sus tantos manifiestos de esa época: "imagen es lo que presenta un complejo intelectual y emotivo en un instante de tiempo... Es la presentación de tal 'complejo' lo que da ese sentimiento de liberación imprevista, el sentido de libertad respecto a los límites del tiempo y el espacio, o el sentido de imprevisto desarrollo que experimentamos en la presencia de las más grandes obras de arte".

Según Pound, cualquier lenguaje poético es lenguaje de exploración, y los escritores simbolistas habían agotado el buen uso de las imágenes al limitarlas a un adorno de la expresión principal. Pero él y Williams decidieron emplear la imagen como expresión de ideas en sí, superando esa mera función ornamental.

El asunto del poema lo trataban, entonces, de la manera más directa que les fuera posible, restringiendo sus palabras a las imprescindibles y buscando encontrar un ritmo natural para la frase, el que se siente como propio de la imagen que se expresa. Decían buscar una musicalidad emanada de la expresión propia del asunto que se comunica en palabras, y no un ritmo prefijado y uniforme para formas estróficas con acentos prefijados. Hablaba Pound de alejarse del "ritmo de metrónomo" del antiguo lenguaje y formas poéticos dentro de los que trabajaron los simbolistas.

La aparente sencillez de Pound es, entonces, fruto de un trabajo muy cuidado destinado a expresar directamente lo percibido, sin limitar la imagen a un complemento de una expresión literaria: la imagen debe ser -según estos 'imaginistas'- la expresión literaria en sí misma.

Después nuestro hombre se aburrió de decirle a su estilo "imaginismo", y se inventó el "vorticismo". Fueron animadores de éste, además de Pound, el escultor Gaudier-Brzeska y el pintor Wydham Lewis. El "vortex" se supone que explora la por ellos alegada complejidad psíquica de la imaginación poética, complica la expresión buscando efectos de simultaneidad y espacialidad, y todas esas cosas que hacen los artistas cuando deciden que han fundado un nuevo movimiento.

THE GAME OF CHESS (1915)
Dogmatic Statement Concerning the Game of Chess:
Theme for a Series of Pictures


Red knights, brown bishops, bright queens,
Striking the board, falling in strong "L"s of colour.
Reaching and striking in angles,
holding lines in one colour.
This board is alive with light;
these pieces are living in form,
Their moves break and reform the pattern:
luminous green from the rooks,
Clashing with "X"s of queens,
looped with the knight-leaps.

"Y" pawns, cleaving, embanking!
Whirl! Centripetal! Mate! King down in the vortex,
Clash, leaping of bands, straight strips of hard colour,
Blocked lights working in. Escapes. Renewal of contest.



Se afirma, ignoro con qué grado de exactitud, que este poema fue inspirado por el cuadro de Marcel Duchamp, "A Game of Chess" (Duchamp era además ajedrecista). No sería nada raro que así fuese: el tal Duchamp era uno de tantos pintores y escritores extravagantes que andaban vinculados al "vorticismo" (en los hechos, una variante del "futurismo" de Marinetti & Co.). Lo cierto es que lo de "vorticismo" parece provenir de la parte de verso puesta en negrita ;-).

Recuerda un poco, claro está, a estos sonetos de Borges, de "El Hacedor":

AJEDREZ

I
En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora hasta el alba en su severo
Ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
Las formas: torre homérica, ligero
Caballo, armada reina, rey postrero,
Oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
Cuando el tiempo los haya consumido,
Ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonía?


Y tal coincidencia no es la única concomitancia entre estos dos grandes maestros "intertextualistas". ¿Conocen esa canción anglosajona tradicional, "Summer is i-cummen"? (creo es contemporánea de "Greensleaves"). Se trata de un poema llamado "Cuckoo Song". Don Ezra la parodió bajo el título "Ancient Music". El hombre se entretenía con esta clase de cosas. Divertimentos de erudito, supongo , y a la vez continuación de ciertos ejercicios de reconstrucción de la vieja poesía anglosajona que hicieron algunos autores ingleses en el siglo XIX. A Borges le gustaban también estas travesuras. Ambos cultivaron el arte del haiku y de las tankas.

Pero esta noche calurosa quería hacer méritos como aguafiestas, dejando un par de anécdotas que dejan mal plantado a nuestro homenajeado, verdaderos casos ejemplares, toda vez que el propio ego demasiado crecido es uno de los mayores obstáculos que encuentra el ser humano para ser feliz sin jorobar excesivamente al prójimo.

-Chisme Nº1: Cuentan las malas lenguas que hacia 1912 Pound preparó y publicó una traducción de los poemas que el gran poeta italiano Guido Cavalcanti escribió en dialecto literario toscano (casi ninguna diferencia seria con el italiano actual) en los tiempos del 'dolce stil nuovo', otra de cuyas estrellas era Dante Alighieri. En inglés, la colección de los poemas del tano perpetrada por don Ezra fue editada como "Sonnets and Ballate of Guido Cavalcanti".

Ahora bien: al aparecer el libro, un crítico llamado Arundel del Re dictaminó (no se rían, que para un ególatra como don Ezra esto habrá sido una desgracia): "...o Pound conoce muy poco acerca de la lengua italiana, o directamente carece por completo del juicio crítico necesario para ser un buen traductor".

¿Por qué tanta dureza? Por ejemplo, la canción más famosa de Guido comienza diciendo, al mejor modo del amor cortés provenzal, "Donna mi pregna..." ("una dama me ruega...", como bien lo sabe el verdulero italiano de la otra cuadra de casa, de preghiera, ="pedido de una gracia, de una merced"). Pound tradujo ese verso al inglés como "A lady impregnates me" ("Una dama me impregna, una dama me fertiliza...") . Con preguntar a cualquier ama de casa, camarero o albañil italianos (el trabajo lo realizó estando de vacaciones en el norte de Italia) otro traductor menos pretencioso que Pound la zafaba, pero el ego de los catedráticos de Filología, ya se sabe... Otra cosa, probablemente, hubiera sido de esta traducción de Cavalcanti si don Ezra hubiese emprendido una carrera en ciencias naturales: ensayo y error mediante, uno aprende al fin a bajar el copete y no creerse tan fácilmente el ombligo del universo. Y esto nos lleva a la segunda anécdota.

-Chisme Nº2: A mediados de 1910 Ezra se dio una vuelta por sus Estados Unidos. Si hemos de creer al uruguayo Aldo Mazzuchelli, desmesurado como era, el barbeta iba con la idea de convertirse en un "self made man" como sus antepasados comerciantes. En New Jersey vivía el ya nombrado William Carlos Williams, que era médico diplomado (y muy buen poeta) y cuenta su reencuentro con Pound que, ni lerdo ni perezoso, le propuso -siempre sucede así con esta clase de iluminados- comprar "una gran partida del preparado '606', el "salvarsán", nuevo antisifilítico a base de arsénico que Ehrlich acababa de anunciar al mundo, y que fuéramos inmediatamente a las costas del norte de África para venderlo. Entre nosotros, yo con mi título de médico y mi experiencia, y él con sus inclinaciones a la sociabilidad, podríamos - dijo- sacar limpio un millón de dólares tratando a los viejos ricachones, presumiblemente destruidos por la enfermedad, y retirarnos a nuestros disfrutes literarios en un plazo, como mucho, de un año."

Parecidos modos de hacernos inevitablemente ricos sin transpirar demasiado nos han propuesto, sin ser uno médico ni poeta, distintas personas argentinas y extranjeras mucho menos talentosas que don Ezra ... que en febrero o marzo del año siguiente embarcó de regreso a Inglaterra, sin haber concretado el proyectado negoción.

Para compensar estos aspectos entre ridículos y patéticos de nuestro héroe, transcribamos, como remate, un hermoso haiku suyo:

In a Station of the Metro

The apparition of these faces in the crowd;
Petals on a wet, black bough.

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Dedicado a dos recuerdos: unos ojos de mujer a escasos diez centímetros de distancia, y un anciano ciego con bastón metálico que a principios de los años ochenta solía pasar rumbo a su casa por la esquina de las calles Viamonte y Maipú de la Ciudad de Buenos Aires.

13 comentarios:

principio de incertidumbre dijo...

Dedicado a dos recuerdos: unos ojos de mujer a escasos diez centímetros de distancia, y un anciano ciego con bastón metálico que a principios de los años ochenta solía pasar rumbo a su casa por la esquina de las calles Viamonte y Maipú de la Ciudad de Buenos Aires.


No pude evitar quedarme con esto.

A veces uno reniega del universo y todos sus antepasados y no haber llegado antes a estos parámos existenciales. No ser quien veía a ese hombre con bastón. No haberlo visto.

Eso se lo voy a envidiar (y admirar) toda la vida.

Salú.

Alfredo dijo...

A su amable comentario a mi post inmediatamente anterior, digo: a) chas gracias por la opinión; b) sí, hay chanta 'científico' a rolete en este mundo: físicos falsos, historiadores falsos, biólogos falsos, etcetera... ¡y muchos de ellos diplomados y con cátedra! Uno se termina de desayunar cuando ya lleva diez o quince años de graduado universitario, porque algunos somos ingenuotes y nos resistimos hasta avanzada edad a creer en lo que sospechamos evidente: que hay más chantas, tecnoburócratas y psicóticos tomados en serio que genuinos hombres de ciencia.

A esta su presente opinión: no tiene demasiada importancia haberlo visto pasar al viejo, ni es algo para admirar, es como admirarla a usted por ser petisa (le cuento que yo siempre quise ser petiso como mi mamá: me hubiera ahorrado muchos golpes del cráneo contra el pasamanos de los colectivos ;-) ). Según ya expliqué una vez, nunca me arrepentiré lo suficiente por no haberle dirigido la palabra, justo a él que se paraba a conversar hasta con los transeúntes peronistas... XD

Me voy de juerga, aprovechando la primavera capitalina. Buen finde.

lucas dijo...

Acometí la lectura de su teorema con gran alegría, pero no pude continuarla luego de cierta sentencia.

¿Por qué el castigo a Joyce por su Ulises?

Alfredo dijo...

No hay 'ortodoxias' en materia de arte. A unos nos gustan unas cosas, y a otros otras. Y eso que no me metí a decir lo que opino de "Finnegan's Wake". En general, la literatura meramente experimental mucho no me interesa. Me fastidia que me hagan comer un libraco así de gordo para no contarme nada. Otros prefieren los juegos con las palabras y los matices perceptivos por sobre los conceptos y racionalizaciones. A mí me sucede lo contrario.
No a todos puede gustarnos lo mismo, y no quiere decir nada más que eso, que no nos gusta algo que a otros sí, y viceversa.

Imagine que uno fuera Mirtha Legrand y estuviera leyendo un tratado sobre geografía en cuyo transcurso se tropezara con una frase en la que el autor dice: "me gusta Santa Fe, pero no me gusta nada Villa Cañás". Llegados a esta circunstancial manifestación de un parecer, de un gusto, automáticamente uno interrumpe la lectura y deja de lado el resto del asunto. Es más, hasta tiene que escribirle al autor del texto para hacerle saber indignadísimo que a usted sí le gusta Villa Cañás y no es posible que al resto de la humanidad no le agrade dicha población santafecina. El autor probablemente le diría que no es Villa Cañás el asunto principal de su texto, y que le parece muy bien que usted opine distinto, y que lo felicita por ello, pero que con semejante criterio nunca va a poder leer los escritos de nadie que se tome el trabajo de tener opiniones propias.

Un saludo

lucas dijo...

Lo de ofenderme por Ulises y preguntar fue una excusa porque tenía sueño (había dormido poco, no piense mal, el texto es muy interesante) y quería autoconvencerme de que realmente podría haberlo terminado de leer si no fuera porque no comparto su opinión acerca del Ulises de Joyce (que tampoco leí, dicho sea de paso, seguramente por alguna opinión vertida por Joyce en el libraco que yo no comparto).
Ahora no le leo nada porque me comparó con doña Legrand y eso me ofende ;-)

Saludos

PD: Prometo leerlo y opinar sabiamente

Alfredo dijo...

¿¿¿???!!!
Bueno, Chiqui. Salude al Sr. Intendente Municipal de Villa Cañás de mi parte XD.

Be careful, lucas. Las palabras son insuficientes, no lo expresan todo, a menos que 'denotemos el contexto'. Pero eso tenemos que hacerlo nosotros, no debemos dejarlo a merced del punto de vista del lector. Si no, a cualquiera que lea su comentario anterior podría parecerle que usted se ha leído el "Ulysses" (Stephen Daedalus, creo, era el nombe del protagonista, al que le pasaba de todo y no le pasaba nada un día determinado creo que de 1904), y que, habiéndole gustado en grado sumo, me anda negando el derecho a que no me guste. Reléase y verá.

¡Lo que es la falta de sueño cuando uno viene de laburar un finde!, ¿eh? ;-)

Salúdole

[Añado que lo que menos quiero cuando digo que alguna obra literaria no me gusta es amargarle la eventual lectura de la misma a otra persona. La edad, las inquietudes, las mentalidades, las compañías, las referencias, hacen que unos encontremos a ciertos textos matices que para otros pasan desapercibidos. Pongo un ejemplo: una vez discutí feo con alguien que quiero mucho por un autor inglés que para mí no parece gran cosa, llamado Martin Amis (fue por un un ma-lí-si-mo artículo del tal Amis sobre el Sr. Diego Maradona, persona física que cuando no juega al fútbol es una 'boutade' en movimiento). Desde entonces, cada vez que intento leer al Amis ese a ver si en una segunda lectura me gusta o no, no puedo hacerlo: si esa otra persona no hubiese porfiado en tener razón porque sí, si no se hubiera enojado, a lo mejor ahora compartiríamos también el gusto por este tipo. Y aclaro que creo haber tenido razón, porque pretendían imponerme un punto de vista que el texto en cuestión no justificaba en absoluto.]

Soledad dijo...

Pobre Lucas, comparado aquí con la Chiqui Almorféitor, si bien es cierto que se lo ganó, en la misma buena ley que yo mi lemoncello... hablando de lemoncello, espero novedades suyas :P
Y el vinilo de Stewart, a su disposición.

Soledad dijo...

Y para que no me diga que no hablo de lo que se trata, Pound es un poeta de la sanputa, squadristi y brazos en alto aparte.

Alfredo dijo...

Ya tendrá noticias mías. Ahora publicaré espaciado, porque no tengo mucho tiempo. Y sí, el tipo era un poeta de la gran flauta, ideología y práctica aparte. Pero bastante pirucho, si hemos de leer su biografía. Me cae mejor como persona el Dr. Kafka, acaso por colega (abogado, y de seguros, o sea candidato fijo a la demencia ;-))
Las próximas entradas me he propuesto sean cosecha 2005 y sobre asuntos argentinos. Espero poder cumplir. Si no, será en febrero.
Salúdole :P

principio de incertidumbre dijo...

Pound era el líder del movimiento poético llamado del "imaginismo" que, durante los años inmediatamente anteriores a la guerra del 14 y en vista de la larga decadencia del sentimentalismo romántico, intentó reproducir en imágenes concretas las impresiones sensoriales. Pavada de tarea se infligían estos "imaginistas".

En realidad no tanto por decir. Sólo que me gustó leer esto (últimamente no aporto mucho, sepa disculpar, sólo soy "una agradecida lectora" :P)
Eso siempre me pareció algo groso de Pound, es casi la poesía que me gustaría hacer (pero se hace lo que se puede con las herramientas a mano, :P), pero claro, no somos él.

Saluti!

Petxo dijo...

No alcanzo ha compartir los datos y el saber que demuestra en este texto, pero sí le digo que he disfrutado mucho (y re)leyéndolo. Sobre todo porque aúna mis dos grandes aficiones: versos y ajedrez.

Un saludo

quid·pro·nihilo dijo...

interesante.

Alfredo dijo...

PdI: Ojo, no sobrevalore a don Ezra. Será un grande, sí, pero por ejemplo Frost es mejor, sin ir más lejos (o al menos a mí me cae mejor).

Petxo: No creo saber tanto. Es sólo una aproximación a uno de los escritores más influyentes del siglo que pasó. Encontré hace meses el fuerte parecido entre el poema transcripto de Pound y el segundo de los sonetos de Borges. Lo demás salió de libros, lectura de páginas web sobre Pound (había una de una universidad chilena, que ahora no acierto a encontrar, y recuerdo como excelente).

El ajedrez tiene su magia, su magnetismo, su drama guerrero corriendo sobre los escaques, sí.

quid-pro-nihilo: se hace lo que se puede; lo que no, se compra hecho ;-)

Sendos saludos