jueves, noviembre 10, 2005

Arte y estados de conciencia

[Diciembre de 2003]

"Hoy en día, si eres un truhán, aún puedes estar bien considerado en las alturas. Puedes escribir libros, salir en la tele, conceder entrevistas: eres una gran celebridad y nadie te desprecia por ser un ladrón. Aún estás en las alturas. Esto se debe a que lo que más quiere la gente son estrellas."

La frasecita es de Andrzej Warhola, Andy Warhol para los amigos (1928-1987), el del cuarto de hora, que nació y se crió en una familia de trabajadores del carbón, mineros, siempre al borde de la miseria.

El público sin hábitos de analizar la validez y vigencia de los discursos o meras acumulaciones de signos que recibe a título de arte, ciencia o pensamiento político, suele suspender sus mecanismos lógicos de comprensión cuando se sabe ante un hecho anunciado como artístico, científico o político, y así es como pierde, por falta de costumbre, la crítica de coherencia lógica de los textos o la plástica, o la música.

Para el gil no avivado -y esto ya lo han dicho mil veces otros, así que no es ninguna novedad- la percepción de la realidad se suspende en su faz crítica: toda combinación ingeniosa de tintas y papel encuadernado pasa por un libro, todo sonido que se mezcle y emita en un CD es música, una instalación incomprensible de alambres y yeso con dos salchichas de Frankfurt y una dentadura postiza puestas dentro de un frasco ubicado estratégicamente será una escultura, un señor de traje y corbata que aparezca por la tele leyendo con cara de circunstancias unas palabras acumuladas para el caso se supone nos está informando de lo que ocurre en el mundo, y un tipo de rostro hostil que fulmina interdicciones contra disidentes de su propio modo de llenarse los bolsillos sin trabajar es un líder político.

Raras veces el humano con su intelecto y sentidos sobresaturados y condicionados por información inútil someterá a análisis estas curiosas manifestaciones de la carencia de contenidos, pero más por pura comodidad que por idiotez. Es más fácil que otro lo libre de su libertad, del peso de tomar él las decisiones. Yo estoy seguro de que si se pudiera hacer callar a los charlatanes emisores de discursos sin sustancia durante veinticuatro horas, nada más ni nada menos que veinticuatro horas, el estado de conciencia de la gente habituada a no pensar y dejarse conducir por esas apariencias exteriores acaso cambiaría. Es más, despertarían de a poco, descubrirían sorprendidos la felicidad de librarse de los ‘representantes’ e ‘intérpretes’ de la voluntad colectiva.

El diseño publicitario de Warhol mezcló el arte de vanguardia que -a diferencia del artista comercial medio y los teóricos de café- él conocía bien, con técnicas comerciales como la producción en serie. Dejó dicho por ahí: "La razón por la que pinto de esta manera es que quiero ser una máquina, y siento que siempre he querido serlo". Pero esto parece un tipo de discurso del que teme volver a ser pobre y se organiza para satisfacer su necesidad de seguridad económica. Un caso de palabras dichas para hipnotizar a los consumidores. ¿Sería esta verdaderamente la opinión de Warhol?

Digo esto porque todavía hay quien repite entusiasmado y sin replantearse su sentido, como una verdad irrefutable, esta expresión del hijo del minero de carbón que entiendo sería parte de su marketing, pero no tanto de su pensamiento. Esas palabras de Warhol no creo que nos transmitan a Warhol tanto teorizando sobre arte como protegiendo su intimidad de creador vocacional disfrazada por razones mercachifles de pose industrial.

¿Por qué reflexiono todo esto a propósito de Warhol? Porque, a diferencia de muchos que creen imitarlo, sí sabía adónde quería ir. Su actividad tenía sentido, significado, coherencia, y para él era lucrativa. Pero sabía que Marinetti mentía o exageraba, y un Alfa Romeo nunca será más hermoso que la Victoria de Samotracia. Era capaz de tener dos facetas: la del hipnotizador vendedor de sucedáneos de arte en serie, y la del artesano capaz de imaginar y crear las pinturas, dibujos, instalaciones, diseños originales. Podía ir a menos, para ganarse la vida. Warhol podía destruir una serie de reglas, un concepto de arte que conocía pero no le resultaba apto como medio expresivo ni como medio de vida, para crear otro con sus reglas. No había despreciado la posibilidad de adquirir las herramientas de un lenguaje expresivo que llevara un contenido.

¿Será verdad todo esto que acabo de perpetrar? Creo que los emisores de discursos huecos o los que adoptan ciertas poses lo hacen para justificarse, sabiendo que no dicen nada. Y entonces, empiezan a tomar cada objeción razonable que uno les pueda poner como si se tratara de su verdadera línea de pensamiento, cuando no tienen ninguna, cuando apenas si pueden estar a la expectativa de destruir, porque han perdido el hábito de crear. Y al debatir se trata de tener razones, no de aparentar tener razón.

34 comentarios:

Soledad dijo...

Cómo? Mi ropa interior de alegres colores instalada en el balcón puesta a secarse no es una escultura móvil? Entonces no soy una gran artista plástica? Buaaaaaa (envuelta en lágrimas, me dedicaré a la pintura de brocha gorda, y no expondré en Lugano 1 y 2)

Warhol me parece un chanta que pudiendo hacer cosas mejores hizo lo que el mercado pide. Como Dalí, otro del mismo tipo. O el Ferrari ese del escándalo con los curas. Se les celebra el logro comercial, pero no creo que se olvide ponerle sentido crítico al asunto. Las loas no surgen tanto de una apreciación de la calidad artística como de la plata y la fama que se ganaron.

:P :P :P

principio de incertidumbre dijo...

Voy a leer cuando alguien no me pida algo cada 5 minutos.


Y salú, que no achís.

Alfredo dijo...

Sole: Ya he notado que, no conforme con tender expuestos al sol y al viento, indecorosamente, los horribles calzoncillos de su marido, también hace partícipes de sus 'instalaciones' a lo Marta Minujin sus prendas íntimas. Créame que es una vergüenza ser amigo suyo. Hace una quincena que vengo jurando a muchos transeúntes de la Avenida Rivadavia que no conozco a los dueños de ese balcón ;-) (que no tiene flores ni le han dedicado versos célebres, pero tiene una instalación de dudosa estética). Coincido en que Andy y los otros dos tienen mucho de chantas, pero convengamos en que los fundamentos técnicos de su oficio los dominan, razón de más para ser severos con ellos, y que debemos saber distinguir lo que dijeron de lo que hicieron, que esto último es lo que realmente vale. Hablar, hablo hasta yo, vea.

PdI: es el duro destino del agente del comercio minorista con compu. Paciencia. Ya tendrá ocasión de meter la cuchara.

Dos saludos dos

Dr. Tooth dijo...

Somos lo que hacemos, no la imagen decorosa o antipática que intentamos fijar para la posteridad con palabras. Temo es usted demasiado generoso con Warhol, que no buscó en su vida otra cosa que obtener éxito de mercadeo.

Se lo pongo en otro ejemplo; resignarse a escribir informes buocráticos en sobrio estilo siendo capaz de elegancia y expresividad artísticas superiores no es sino vender el alma al diablo. Warhol hacía eso y era él mismo su mejor producto. No ha sido el único, y cuantos vinieron después que él son en casi todos los casos mucho peores, conforme, pero eso no cambia la historia.

Cordiales saludos.

Alfredo dijo...

Ah, Dr. Tooth, pero entonces estamos justamente en lo que yo digo en el post: que el tipo sabía perfectamente adónde quería ir, y esos otros peores que dice usted vinieron luego no hacen sino aprovechar la fama de, en este caso, Warhol, para tener un antecedente en que justificarse.
En realidad (no sé si alguno se dio cuenta) lo que menos importa de este texto es la persona de Warhol. Lo que importa es cómo evaluamos la actividad de otras personas, y si somos capaces de descubrir el conocimiento y la claridad de objetivos, aunque el sujeto agente (digámosle así) tenga propósitos más vale burdos, convencionales, hasta complacientes. El posmodernismo y todas esas cosas son bastante complacientes, me parece. Así que reducir el mercantilismo artístico de un tipo como Warhol (o Dalí, o Ferrari, que también los han mencionado) a un frío propósito mecanicista es algo propio de mentirosos hábiles para falsificar la historia. Detrás de alguien con fama y fortuna a propósito de actividades con trasfondo intelectual suele estar cierta aptitud para la sinuosidad y el dejar que cada cual vea a el "sujeto agente" como proyección de sí mismo. Que uno lo vea mejor o peor de lo que el tipo es en realidad no importa, porque se trata de seducirnos y hacernos creer que compartimos el poder de esa popularidad y esa fortuna. Es de inteligentes saber discriminar dónde termina el RRPP-personaje y dónde empieza, en el caso de Warhol, el artista.
Digo yo, que tampoco soy un as de la Sociología, vea.
Un saludo no menos cordial que los suyos.

Soledad dijo...

Acá lo vengo a pelear, a ver si saco un lemoncello gratis. En artes visuales es más fácil ser chanta que en literatura o música; se puede decir artística cualquier verdura que se presenta y zafar. Todo depende del que mira. Una se calla y dice... «claro, eso es lo que quise expresar con ese inodoro floreado con un maniquí sentado encima, y ya que estamos la galería tiene un bar muy copado así que si me admirás tanto pagate algo,bombón » Más o menos así debe haber empezado Warhol.

idea: Y si filmo mis prendas íntimas al viento con el fondo de la Basílica y le mando el video a Ferrari con una foto de cuando egresé del secundario católico?

Me salió largo como a usted (el texto, de lo otro no tengo).

:P

Alfredo dijo...

Lo cortés no quita lo valiente: que Warhol especulase con la proyección que los demás hicieran en sus trabajos, y creo que ya lo dije, no es más que la parte mercachifle del asunto. Me quedó pendiente hace un tiempo señalar, cuando me comentaste a propósito de otra entrada lo del permanente hablar de sí mismos de algunos escritores que se esconden tras sus personajes o situaciones, y hasta sobre relatos históricos o ensayos, que hay quienes son capaces de presentar como reales mundos imaginarios, fantásticos, que nada tiene que ver con lo que ellos son como personas. Es una noble aspiración, y los artistas que lo consiguen son los que mejor dominan su oficio. Acaso este tipo lo consiguiera de a ratos en el plano de la plástica y la publicidad. No siempre se requiere ser tan 'auténtico' para ser eficaz.
Si le manda eso a Ferrari se va a pensar que usted es como él. EL lemoncello, olvídelo. ;-)
Nunca le sale tan largo como a mí. Es obvio que no tiene. El lemoncello, olvídelo, doña.
Saluditos

lucas dijo...

Antes que todo, lo felicito por lo expuesto.
Sin demasiado que aportar mi idea o petición era que ayudara al discernimiento entre una obra artistica de don Andy y otra simplemente comercial, podría señalarme de burda forma:
-ésto es artistico, ésto no.
Y listo, o señalar el porque; pero claro que si uno no posee la capacidad de discernimiento, de apreciación del arte en su forma plastica (como es, para que negarlo, mi caso) la mera señalización, con o sin demostraciones o razones adyacentes, carecería de efecto aleccionador y tan solo se trataría de un cambio de paradigma, por decirlo de alguna forma.
Por eso aclaro que mi desprecio hacia toda obra de Warhol se debe a mi ignorancia, porfiada desconfianza y mi clara falta de interes por el tema de los inodoros floreados y las bombachas de doña soledad (que gran tema).

Respetuosos saludos y disculpas por el dislate propio de una tarde laboral sin la dosis adecuada de cafe.

Alfredo dijo...

Ah, aprovecho que estoy por acá, y le contesto, lucas.
No es posible escindir una obra comercial de una artística en este tipo de personajes, porque se dan juntos el conocedor de su oficio y de las reglas tenidas como válidas para comunicarse con los demás a través de la estética y el hombre necesitado de sacar el máximo provecho económico de los trabajos que realiza.
Apreciar algo como artístico o no es cosa de cada uno de nosotros, y ni siquiera es el objeto del post. Aquí faltó explicar algo que usted no sabe, ni tiene por qué: esta entrada fue en su origen una respuesta en un foro, allá a fines del 2003, a un señor que manifestaba una cerrada admiración a lo que entendía como genialidad de Warhol para llenarse de guita pintando latas de conserva en serie, amparándose en esta frase:
"La razón por la que pinto de esta manera es que quiero ser una máquina, y siento que siempre he querido serlo".
Lo que entonces me permití hacer fue reflexionar en voz alta acerca de si realmente Warhol creería que pintaba por eso. Y creo que no se pone uno a pintar porque quiera ser una máquina, sino por el placer de crear y recrear sobre la base de determinada estética que uno conoce y puede transformar para seguir jugando sobre reglas nuevas. O sea: uno puede descubrir en una habilidad para pintar, escribir, jugar al fútbol o patear calefones un medio de vida e industrializar esa capacidad. Pero no porque 'vaya a menos' (lo que yo supongo hacía este Warhol a la hora de ganar plata) ha perdido los conocimientos que son los que justamente le permiten darse cuenta de cómo lograr que otros menos entendidos que uno tomen por arte 'divertido', 'novedoso' y 'revolucionario' lo que no es más que adaptación de cánones artísticos y de artesanía popular a las necesidades de la sociedad de consumo.
Un buen ejemplo: es como si un maestro fileteador, de esos que adornan instrumentos musicales, pintan retratos de Gardel o en otros tiempos embellecían el colectivo del Capitán Beto decidiera usar su arte para producir esos objetos en serie como parte de una campaña publicitaria de un yogur. Acaso se haga millonario así, y se arme un personaje para justificarse. Sabe filetear con arte, pero en este caso reduce el arte a un mínimo para aprovecharlo comercialmente. Así Warhol, en base a lo mucho que sabía de arte clásico europeo y norteamericano y una observación de la cultura consumista de su país, generó negocios que en cierta medida eran hechos artísticos. Otros, ante la oportunidad, preferirían preservar su arte en determinada pureza. Pero no debemos creerle a Warhol, como hacía aquel forista (que decía ser un creativo publicitario) cuando declara 'para la gilada' que él es un mero industrial y siempre lo quiso ser, inclusive cuando no tenía la posibilidad del negocio ante sí. No me lo creo; opino, por el contrario, que es un tipo que sabe muchísimo de lo que es arte, y lo usa, degradándolo, para ganar dinero.
Entre nosotros: a mí tampoco me gusta Warhol. Pero eso no quiere decir que el tipo no estuviera dotado para ser un gran artista... cuadno quería. Otro caso igual es Dalí, como hizo notar la ebria consuetudinaria de las prendas íntimas al viento.
Un saludo

lucas dijo...

Interesantisimo, me gustaría ampliarlo un poco y conocer su parecer al respecto.
Un tipo que conoce mucho de arte, en sus intimos recursos, pero cuya ambición no es la de crear Belleza,o descender del infinito de Belleza Divina a un finito tratable por el hombre como quizá dijo algun escritor medio escolastico Argentino, tarea Angelica si las hubiese; si no otra cualquiera, como en el caso de don Andy la de vender y forrarse de verdes billetes ¿Es un artista?
Viene al caso por una entrevista al mentado escritor en la cual (quizá llevado por un encono personal y no por una objetividad o criterio validos)desprestigia en cierto modo al escritor JL Borges, achacandole no ser un verdadero artista en su definición (es decir la que intenta imitar los procederes de las celestes criaturitas aladas).
Cito:
"En realidad Borges fue siempre un "literato", vale decir un "mosaiquista de la letra", dado a prefabricar muy trabajosamente pequeños mosaicos de palabras o bien equilibrados copetines de idea, según recetas de fácil imitación o aplicación..."

No se si viene al caso, pero se me vino todo eso a la cabeza...

Saludos

Alfredo dijo...

El que hizo esa distinción me temo es medio pavote, don lucas. O una cosa peor. Mire: ya hubo un tal Blas Matamoro que, llevado no sé si por el odio, la envidia, o la irritación, ante la indudable superioridad de don Georgie, escribió un espantoso libro en su contra que era una especie de psicoanálisis de los cuentos de Borges, destinado a demostrarnos que el tal era un agente del imperialismo y un elemento antiargentino. Siguiendo semejeante criterio de BM, yo, que no puedo pasar a los comunistas ni a los fachos, debería dejar de lado el placer que me produce leer a tipos como Cortázar o Lugones por su filiación política, que detesto. O perderme las dotes de pianista de Charly García o Chick Corea porque son unos mercachifles, y en cambio aburrirme con un tipo que ejecuta (literalmente, pero según le enseñaron -y él no ha sabido desaprender- en el conservatorio) a Bach olvidando que los compositores barrocos dejaban unos compases para improvisar ad libitum y que la música es tanto del intérprete como del compositor.
Yo creo que esto es así: Maradona y Bochini, Pelé y Ronaldinho, son artistas del balón, y sin embargo su principal objetivo ha sido a veces ganarse el mango. Yo soy abogado, y no siempre voy tras el concepto de justicia: a veces litigo sólo por plata, y otras combino el ánimo de lucrar con la vocación.
Así que cuando doy con uno que hace lo que yo no sé, o es del mismo palo pero mejor que yo, en vez de descalificarlo por no ser como yo imagino debería ser en su lugar, me limito a aplaudirle los goles. Nadie puede caminar en los zapatos de otro. Pero debe hacer el esfuerzo de imaginarse en esa posición. Si no, vivir no me parece tenga demasiado sentido.
Un saludo improvisado.

lucas dijo...

En defensa de Don Leopoldo Marechal, voy a decir que en la entrevista nunca nombra la filiación política de Borges, tan solo su capacidad artistica. Virtud ésta que Marechal entendía más que como una simple combinación de palabras con literarios recursos como algo más divino en lo que se empeña el alma. Podía estar equivocado, pero eran sus convicciones. Lo mismo con Andy Warhol, cuando no tiene como fin la busqueda relevante y reveladora de la Belleza, sino para gustarle al comun de la gente usando formulas efectivas.
Eso nomás, quería aclarar de quien se trataba el pavote.

Saludos Borgianos.

Alfredo dijo...

No me sorprende 'descoincidir' con Marechal. La aptitud artística literaria consiste en combinar palabras de determinadas maneras para producir determinados efectos, a gusto del autor, que no es el único que da sentido a sus escritos: una vez que los soltó, que los publicó, son del lector también, acaso más que de él mismo.
A semejanza de Borges, Marechal solía (cuando le daba por ahí, porque otras veces fue muy generoso con el distinto) disfrazar de arbitrarias doctrinas estéticas sus simpatías personales fundadas en otras cuestiones. Da igual en qué se escude uno para descalificar por disgusto el arte de otro: es el arte de otro, no el propio. Se puede decir "me gusta" o "no me gusta", pero la verdad es que distinguir artificiosamente una pretendida "busqueda reveladora y revelante de la belleza" de un arte meramente de la palabra es algo que no me parece adecuado. Hay quienes pueden escindir la búsqueda de lo bello (tan subjetivo, ciertamente) del negocio del arte porque no les interesa, no necesitan o no han conseguido vivir de su arte, pero no les da eso derecho a descalificar la decisión ajena de hacer negocio con sus habilidades. Con no consumirlas, alcanza. En el mundo hay lugar para todos. Los absolutos idealistas conducen a la nada, por caminos muy elegantes y "puros", eso sí, pero en lo personal prefiero que se ocupen otras personas de esos géneros de pureza. Con semejante criterio, Shakespeare o Cervantes, con sus habilidades meramente palabrescas y su necesidad de lucrar con sus escritos, no pertenecerían al arte literario.
Tengo en claro a esta altura del partido que la búsqueda de absolutos lleva derecho al fracaso, estético y económico. Y que es preferible que lucre el artista al menos tanto como el señor que le publica sus obras. Oficio que no da de comer a su dueño... Aunque también puede uno elegir la marginalidad y la pobreza teniendo oro en las manos. Pero luego no puede uno quejarse de la injusticia del mundo: todo depende de uno mismo y hay que hacerse cargo de cada decisión que se toma. La búsqueda de la belleza fue en cierta época del siglo XX un atajo comodísimo para no afrontar la realidad. O para consolarse cuando uno era marginado o perseguido (algo que ocurrió con Borges y con Marechal).

Cuando hacía poco que llevaba este blog subí este post, que trata un poco del asunto.

Saludos

lucas dijo...

Pero es la misma dicotomia que plantea con Warhol, sabemos que el hombre tiene que comer; se puede crear arte y otra porqueria que sirva para comer, pero esa otra porqueria no es arte ¿verdad? Y si el arte no es una busqueda de la belleza ¿que es?
Yo estoy seguro que Borges, Marechal, Cervantes y Shakespeare eran artistas, sus escritos son reveladores y relevantes (que no revelantes), quizá Marechal dudaba de la busqueda literaria y la autenticidad en la voz de Borges (por eso lo de mosaiquista, o como decía el propio Dolina en uno de sus libros acerca de sus propios escritos "Chalecito edificado con ladrillos de Nabucodonosor") yo no estoy de acuerdo con don Leopoldo en la mosaiqueria de Borges (a Dolina no me atrevo a contradecirlo porque esta vivo y es calenton); pero si ésta existiese, entonces no hay arte, porque para cantar hay que hacerlo con la propia voz me supongo. De la misma forma que no hay arte cuando Warhol pinta mercantilmente o el fileteador usa el metodo fordista, no por algo divino o "purista" de una absoluto ideal, sino por simple y verdadera creación. El artista busca la belleza en su canto, en sus escritos, en sus pinturas; y esa es una busqueda elevada sea remunerada o no, esto del dinero es un interes que debería ser ajeno, en su suntuario sentido, no en el de las tres comidas diarias, al artista o al arte en mi humilde entender.
Respeto muchisimo su opinión y me parece que es muy valioso lo que usted escribe, pero tiendo a dudar de los que hablan de alturas de partido, claridades y fracasos. Sepa disculpar.
Quizá en el articulo del zorrino este todo esto tratado, pero no tuve tiempo de leerlo, nuevas disculpas.

Saludos

Alfredo dijo...

No estamos hablando de lo mismo. No tiene que disculparse por emitir opiniones diferentes de la mía, o por no estar interesado en hablar de lo que se trata. La propia voz puede perfectamente estar compuesta de retazos de técnicas aprendidas de otros. ¿O se cree que a esta altura del partido hay artistas totalmente originales, Lucas? ¿Cree que Borges era el único que saqueaba retazos del pasado? La voz propia requiere un tiempo para encontrar la afinación.

Fíjese, sin ir más lejos, que esa "otra porquería", como usted la califica gratuitamente, es nada menos que lo que el tipo que pinta o escribe o hace música para comer lleva adelante a partir de las herramientas que aprendió cuando se acercó a ese arte por otros motivos, acaso en un principio más lúdicos. Y a lo mejor resulta tan artística como otras manifestaciones del mismo autor. Lo que las diferenciaría entre sí sería el público al que están dirigidas.

Y finalmente: ¿de dónde saca esa relación entre el fileteador que hace cuadritos en serie y el 'fordismo'? ¿Usted sabe en qué consiste realmente el 'fordismo'? Las tres comidas diarias son muy importantes: lea la biografía de Dostoievsky, de Beethoven o de Miguel Ángel, y dígame luego si sus "porquerías hechas para comer" resultan ser o no artísticas. No es la belleza ideal el único ideal que ha perseguido el arte: esa es una idea que procede del romanticismo alemán y francés. Yo con Warhol me interrogué acerca de otras cosas que me temo no ha comprendido, y créame que lo siento. Me preguntaba cómo vería Warhol estas cosas, que es mucho más interesante como ejercicio de comprensión que determinar arbitrariamente usted o yo lo que está bien y lo que está mal con alcances de verdad universal y ortodoxia indiscutible.

Mire, lucas: si lo que anda usted buscando son verdades absolutas le aseguro que está llamando a la puerta equivocada. Aquí atiende una persona que no las tiene en existencia, sencillamente porque no cree que se las encuentre fácilmente, y cuando existen no requieren que se las predique. Hay otros blogs más pendencieros que este donde le darán el gusto de suministrarle tajantes definiciones extraídas del antojo de sus interlocutores y hasta le dirán que tiene razón, total es gratis. Pero hacer eso sería una falta de respeto a su inteligencia. Entienda que lo que le vengo diciendo es sencillamente que su punto de vista y el mío coexisten en la realidad, y que si no analizamos cada situación concreta de cada emisor de hechos artísticos en particular, corremos el riesgo de decir cualquier tontería.

Un saludo.

lucas dijo...

Me encantó su respuesta, alfredo, no esperaba menos. Quizá en algunas cosas no me supe expresar, sin falsa modestia le digo que recien estoy aprendiendo, y creo que no llegue a hacerme entender correctamente: las tres comidas diarias son importantisimas. cuando digo, "esto del dinero es un interes que debería ser ajeno, en su suntuario sentido, no en el de las tres comidas diarias" me refiero a que debería ser ajeno el interes suntuario y no ser ajeno el de las tres comidas diarias, todos debemos sobrevivir, lo entiendo, y me parece perfecto que un artista venda su arte. Lo que me cuestionaba era la cualidad de arte de ciertas cosas que fueron hechas solo para ser vendidas, sin inspiración mediante, o sea, para mi no son arte. Pero seguro estoy equivocado.
Y si, busco Verdades Absolutas y se que aquí no se encuentran, pero fue una agradable discusión, al menos para mi que fui el aleccionado.

Afectuosos Saludos

lucas dijo...

PD:Lo del fordismo era una exageración que quiso ser graciosa, para amenizar. No se enoje.
:(

Alfredo dijo...

¿Cómo adivinó que me había cabreado? Usted está particularmente inspirado hoy, y a cierta edad resulta irritante.

Ocurre que estoy bajándome como seis toneladas de jurisprudencia y ando permanentemente conectado (hasta ahora, que salgo) y cada rato me aparece una o alarma de correo, o dos, y ¿quién es? ¡Lucas, que anda buscando absolutos en mi blog!.

Vea, seré sintético:
1º) Todos aprendemos de todos. Así nos vamos manteniendo despiertos.
2º) Confundirse al artesano fileteador de bandoneones y cuadritos de Gardel con Ford, Taylor o Stajanov es algo terrible. Si anduviera por aquí “el curioso lector” (comentarista español un tanto zurdito de esta bitácora) le saltaría al cuello para aplicarle el garrote vil. Si el tal apareciera, sea precavido: es una excelente persona con enormes conocimientos históricos y politológicos, pero no vaya a ser cosa que lo convierta a usted a la causa ácrata y yo tenga luego que irlo a sacar de alguna comisaría ;-)).
3º) En efecto, si un tipo sabe de técnicas artísticas pero a la hora de comerciar con ellas no le pone “alma” a su laburo, puede decirse que no hay verdaderamente arte ahí. Pero cuidado: que puede ocurrir que los objetos de consumo masivo como sucedáneos de arte sean ulteriormente considerados piezas de arte, como pasa con ciertos utensilios antiguos grecorromanos. Éste es el ‘leitmotiv’ de los primeros capítulos de la novela “El hombre en el castillo” que tiene obsesionado al ácrata gallego de referencia: ahí hay un norteamericano que comercia con costosos objetos de arte se gana la vida como anticuario vendiendo añejos álbumes de figuritas y otras reliquias parecidas; una especie de San Telmo yoni. Así que fíjese si no depende del punto de vista del público que algo sea o no arte, tanto como de la habilidad e intención del artista, si no más. En efecto, ¿quién de entre los cinceladores de tinteros del siglo XIX tenía intereses trascendentes en lo artístico al fabricarlos? Y hoy en esos anticuarios se los venden por el “alma” que supuestamente tienen esas filigranas y figuras y ese delicado arte hecho “yendo a menos”.

Y nada más. Lo saludo, y déjese de jorobar, que me embalo en contestarle y no trabajo para las tres comidas diarias ni presto la debida atención a la muchedumbre de mujeres en celo que me acosan.
He dicho.

principio de incertidumbre dijo...

Quiero decir que leí toda la charla entre usted y Lucas.

Y que me duele la espalda.

La pucha, voy a tener que ir al médico.

Alfredo dijo...

Hello. ¿Una machi requiriendo medicina huinca? ¡Esto es el colmo! Que no queden gauchos en la pampa es sabido, pero ya ni los descendientes de los pueblos originarios guardan las tradiciones ;-) ¿No hay fisioterapia mapundungun?

Salúdola. Y antes de rajar del ciberespacio, de paso agrego, para Lucas, por si nunca lo husmeó, que un libro donde se tocan en alguna medida cosas que anduvimos discutiendo ahí arriba (pero analizándolas mejor) es "El escritor y sus fantasmas", uno de tantos florilegios ensayístico-periodísticos de Ernesto Sábato.

... nada para decir dijo...

Y olvidando la razón?

Alfredo dijo...

Olvidando la razón dejamos de controlar (en la mínima medida en que podemos) nuestro destino, y dependemos exclusivamente de la suerte, hasta en nuestras conversaciones. Mejor es saber qué es lo que hemos querido decir, aunque luego otros nos hagan descubrir que dijimos más o menos. No me voy a meter con los señores Bertrand Russell o Wittgenstein: con lucas ya tuvimos demasiado ;-).

Un principio de respuesta podría ser esta entrada que agregué anoche, ahí arriba. O no...

principio de incertidumbre dijo...

Es que las machis tenemos obra social, pero igual extrañamos a nuestras madres, es así. Uno nunca termina de madurar. Mejor leo lo que puso anoche, o sea lo de arriba. Bertrand Russel siempre me dio miedo. No sé por qué.

Alfredo dijo...

Bertrand era un fenómeno. Al menos, yo me reía leyéndolo, aunque su excesivo positivismo no sea muy actual. Witt también es interesante, pese a que tras la guerra del 14 quedó casi como Ramtés, el hombre mirando al sudeste. ¡Y es tan raro encontrar alguno que los haya leído! Peor ocurre con Popper: una vez, en un foro, dí con un gallego supuestamente entendido en filosofía, que me discutía cierta noción de Popper, lo de la 'falsabilidad', ¡a partir del DRAE! (el Gran Fetiche Gallego, sobre el que tengo una entrada en borrador que no publicaré nunca para que no se me enojen tres comentaristas de este blog). Imagínese: discutía no la noción epistemoloógica sino la etimología castellana de una palabra concebida en un libro alemán o inglés. Así son los eruditos de San Google. Esos y el Teorema de Pitágoras sí me dan miedo, no Russell. Cuando era chico, mi mamá no me amenazaba con el Hombre de la Bolsa, el Pombero o cosas así, sino con el Teorema de Pitágoras (ya parezco Laviga o Mnemosine, escribiendo esta clase de cosas ;-) )

Ahora que me releo con calma: ahí arriba metí una 'ene' supernumeraria: es 'mapudungun'. Si no, capaz que ejerce sus poderes chamánicos y me pasa el dolor de espalda.

En serio: vaya al traumatólogo y déjese de escorchar. Por mi parte, como amenacé días pasados a otro blogger, me iré a escuchar música psicodélica: pondré en reversa un casete de Los Parchís, a ver cuál es el mensaje satánico...

principio de incertidumbre dijo...

Lo que no me quedó claro era si que la gente no leía a Russel o a Conti (por "Hombre mirando al Sudeste").


Los parchís eran muy grosos.

Alfredo dijo...

Es raro dar con quien haya leído a Russell o a Witt, o a Popper. A Conti tampoco lo leen mucho.

Se nota que le duele la espalda. Váyase a dormir.

(Eran grosos: al son de sus compases se está corporizando un ente obeso con cuernos y tridente ;-))

Mnemosine dijo...

Cuando era chico, mi mamá no me amenazaba con el Hombre de la Bolsa, el Pombero o cosas así, sino con el Teorema de Pitágoras (ya parezco Laviga o Mnemosine, escribiendo esta clase de cosas ;-) )


¡Pobre Laviga! Si, los gallegos son un tozudos que confunde el tocino con la infidelidad y la ropa interior con mundos inexplorados.

A mi Warhol me pareció siempre un imbécil con mayúsculas. Tengo una lata de tomate que me regalo. Estaba rico el arroz.

Una vez, hablando de Popper, y tras intentar penetrar en la "Sociedad abierta y sus enemigos" comprendí de que se quejaba. El problema epistemológico de Popper y los patos es que ahora con la gripe aviar parece un panfleto terrorista. A Witt el joven (¡vaya chiste!; nota, confusión con Pitt, no Brad, ¿eh?) no lo leían ni sus contemporáneos (según la autobiografía de Russel, ¿o estaré poniendo en su boca cosas que no dijo?)

Dali era un fascista. Mayos oprobio no le quedará. Y como me explicó un pintor honrado no sabía dibujar (es muy largo de explicar y no conseguiré la agudeza mental que provoco el orujo que acompañaba la amena charla)

Mnemosine dijo...

A mi me asustaban con la frase:
"Si es blanco y en botella, seguro que es cola"

Alfredo dijo...

Hola, Mnemosine. Sí, el paranoico-crítico Dalvador Salí (así lo llamaron al hacerlo aparecer por New York en un capítulo de "El hombre araña", memoria de fisgón de dibujitos animados) era bastante facho. Algunas veces se equivocaba y pintaba algunas cosas interesantes, pongo por caso "La persistencia de la memoria" y ...¿¿¿??? ... bueno, y alguna otra cosa artística que habrá pintado, tampoco vamos a pretender que sea Velázquez o Goya o Zurbarán, y tenga cosas importantes que manifestar, caramba ;-) Warhol, me parece, no tenía marcha atrás: o hacía guita a como diera lugar, o terminaba de minero u oficinista, o cosa peor.

William Pitt... Bueno, Russell, a la hora de hacer humor con el pasado podía salirnos con cualquier cosa. A lo mejor es verdad. El otro, Brad, sólo lo soporto en dos pelis, de una de las cuales no recuerdo el título, pero a su personaje lo mataba un auto ni bien comenzaba, de manera que quedaba reducido a ánima en pena, y la otra era "El club de la pelea", peliculón del que sólo me disgusta la música (Pixies, o cosa por el estilo; sin embargo, se supone fue una letra de estos tipos lo que inspiró el guión).

En cuanto a la cola, no se confíe: aquí tenemos colas incoloras, por ejemplo la célebre y eficaz "Voligoma", cuya densidad y transparencia permiten hacerla pasar perfectamente por un anís casero o ron... XD

Un saludo

Mnemosine dijo...

¡uhm! Prefiero que me invite a un ron... XD

Intentaba conseguir un post largo como los suyos pero como no se me ocurría me fuí por la calle del medio, ¡ya sabe! Inoperancia...

Un abrazo

P.D.: Tengo un sistema (programa) que me permite acceder directamente a los nuevos posteos que ocurren en una serie de blogs elegidos por mi. Eso provoca que lea de una tirada muchos post diferentes y luego se me olvida. A lo que iba, leí que andaba leyendo el "Tao te King" en una época similar a la mía junto con otras lecturas. Eso me asusto mucho, no vaya a ser más que un rasgo de su imaginación (a lo Borges). Sin más, quisiera que lo supieses... y que su maestría alumbra (por no decir deslumbra, no caer nunca en desdoro)

Alfredo dijo...

Lo que usted denomina generosamente maestría no es tal, sino mera locuacidad desenfrenada. Ignis o Gaia obtienen mejores resultados con menos palabras. Supongo que es influencia de mis maestros del lejano secundario, cursado en el mismo antro de perdición que Marechal (autor que no me gusta mucho) y Cortázar (que me gusta más). Tenemos tradición, y debemos hacer quedar bien a los manes tutelares de esa hoy destartalada institución de instrucción pública.

El ron tiene la particularidad de poner a la gente en pedo, pero no tiene gusto a nada, que viene a ser el defecto del setenta y cinco por ciento (75%), estimo, de las bebidas alcohólicas ;-) Es una de las consecuencias del no saber qué hacer con lo que sobra después de las zafras. La última vez que vi ron en vivo y en directo fue hace mucho, en el pub marplatense "Dickens", por la Diagonal Alberdi-Pueyrredón, pasando la Plaza San Martín (no confundir este espacio público de la Sagrada Ciudad Atlántica con su homónima más famosa la Plaza S M de la Capital Federal). Sonaba "Long Cool Woman In A Black Dress", de Creedence (nadie me convencerá jamás de que ese rock fuera compuesto y grabado por The Hollies; es típicamente de los Fogerty, juris et de jure), y la bebida espirituosa yacía en un vaso trago dentro de la esfera de custodia de una morocha (1.70, ojos negros así grandotes), mezclado con una famosa bebida Cola que detesto por su sabor a jarabe y temo por su eficacia para aflojar tornillos oxidados ;-). Yo bebía cerveza Brahma.

Bueno, para conseguir posts largos como los míos hay que caminar bastante. A mí me gustaba cierto nick de un foro, "El Hombre sin Boca", que sólo se expresaba con emoticones que Dios sabe dónde cuernos los conseguía el tipo (o la mina, uno nunca sabe quién estará del otro lado de ese río).

El "Tao Te King" lo leí de a pedacitos en el ingreso universitario. El "I Ching" (I King, sé igual) lo leo, también de a pedacitos, cuando llego a encrucijadas y me vienen ganas de burlarme del destino. No tengo la edición famosa con prólogos de Borges y William Reich, esa negra y gruesa como vara policial, sino una más modesta, de bolsillo, tipo novela de cow-boys de Bruguera de los años setenta, un "I-Ching Marcial Lafuente", usted sabrá comprender ;-). En vez de los palitos de milenrama uso tres monedas. Una de ellas coreana o de Taiwan, nunca recuerdo, ni comprendo los ideogramas de la pieza, que me la regaló una profesora de la Facultad, una abogada uruguaya que era especialista en Internacional Privado, viajó a un Congreso y regresó al mes con una bolsita de monedas del auténtico Oriente con un ujerito en el medio, que regaló a sus alumn@s a razón de una por cabeza. Las otras dos, españolas, de los Juegos Olímpicos de Barcelona, regalo de una filóloga (hay mujeres que además de estar buenas son inteligentes y regalan monedas, mire usted). Te decía que, cosa que horrorizaría a Philip K. Dick, el Oráculo lo consulto cuando tengo ganas de burlarme del destino. Siempre termino con cara de burlador burlado.

Este tipo de sincronicidades, reales o imaginarias, y sus efectos, siempre me traen a la memoria dos obras maestras de la sofística: la historia (metáfora del insomnio del hombre culto y temeroso de los enigmas de este mundo que los hombres de fe gustan llamar Dios) de Ireneo Funes, el uruguayo memorioso, "Zarathustra cimarrón y vernáculo", y la hesiodíaca "La doctrina de los ciclos" (de la "Historia de la eternidad"). Y "La Secta del Fénix", claro. Y la extraña muerte del coronel Francisco Borges, en "La Verde", allá por 1874, si no yerro.

Hablando de Fénix. Por su bitácora anda un enlace (que no funciona pero no me afecta: igual me sé el camino ;-)) a una web que tuvo un foro bastante bueno, luego dejado decaer y finalmente pasado a mejor vida por sus no-administradores, unos jóvenes 'yuppies' socialbobócratas (pero hay cosas peores en el universo de las ideas políticas, como Dalvador Salí, usted lo ha dicho). Me parece que hemos compartido bits en otros sitios donde yo escribía más corto. Ahí había un biólogo que no estudiaba Biología como la Ignis sino que era un sofista sordo, a la manera de los relatos de Borges o de Meyrink. Y otros asombrosos ejemplares de la fauna y flora peninsulares...

Mnemosine dijo...

Si

Mnemosine dijo...

En definitiva, nunca pase del adagio (o solfa como prefieras) de "si bueno y breve, dos veces bueno". De ahí mi amenidad en lecturas como "Los miserables" (¡ah, viejos tiempos!), "Guerra y Paz" y la amena y corta obra de Balzac titulada "La condición humana" (o algo así).
Si, las mujeres hermosas e inteligentes existen pero son una especie altamente peligrosa para fulanos con ínfulas metafísicas (no sé si me explico).
¿Monedas? Aspero metal policromado... aunque el agujerito me trae románticos recuerdos de ochenas ya olvidadas. Evidentemente estudio con los jesuítas (¿no?).
Si soy sincero, odio el ron pero como muestra de cortesía... Prefiero esa cerveza. Ayer mismo probe una "Gold" (escocesa) de carácter fuerte.

Un abrazo y no se desmaye.

P.D.: Quise decir "I Ching" pero me equivoqué. La famosa edición que intitula es la que cayó en mis manos por el razonable precio de seis dolares (al cambio)
El prólogo de Borges es un escueto poema que podrá encontrar facilmente.

Alfredo dijo...

Es cierto, el de Borges era un poema, que hasta debe estar en la red, y se titula "Para una lectura del I Ching" o nombre parecido.

¡Oh, no! ¡Bltsr Grc´n SJ, no! "L' bn, si brv, 2 vcs brv", decía en broma un profe de Literatura del secundario que no lo soportaba al reverendo padre (bueno, Borges directamente lo tenía por una especie de zapallo aragonés ;-) )

"La condición humana" es de Malraux. Lo que sí recuerdo es que a una serie de novelas don Honorato la bautizó "La Comedia Humana". No estoy seguro: soy un 33% franchute, pero franchute occitano-rossellonés, así que conozco más de literatura en catalán que en francés ;-)

Si estudia o estudió con los SJ, lo compadezco, aunque Papá Estado tampoco es gran cosa: uno a esa edad lo considera como más neutral y luego va cayendo en la cuenta de que en vez de crucifijos, en las aulas hay símbolos patrios, que son más o menos lo mismo desde cierta óptica.

[1.Si el sí es a lo que me imagino, ¿empezaba usted con zr o con ne? (aunque un BALZAC, así todo con mayúsculas, había; y eran todos de sus pagos, o por ahí cerca);-)]

[Y una cosa que me olvidé el otro día: la novela de Conti es "Sudeste", y yo me refería a la peli de Subiela "Hombre mirando al sudeste", que - creo - no tiene un pito que ver. Esta PdI tiene una memoria terrible para los autores de los años 60/70: vio la palabra "sudeste", y me hizo entrar en la duda a mí también :-) ]

Saludos