jueves, octubre 27, 2005

Palabras ajenas

Un par de situaciones memorables relacionadas con el comportamiento en sociedad y el arte:

(El señor pelado y de ojos saltones inicia el diálogo con el dueño de casa, en un bar y casa de comidas rápidas)
- Cerveza, por favor.
- Oiga: lo siento, amigo, pero aquí sólo atendemos beodos.
- ¡Pero es que yo soy un beodo!
- Ah, muy bien. ¿Qué le puedo ofrecer al caballero?...

[El gourmet, gourmand y enólogo estadounidense Homer Simpson, en acción en algún capítulo de su vastísima obra, visto por un canal de televisión de Montevideo, R.O.U., hace algunos días.]

"Si descubres una melodía que tiene algo que ver contigo, no hay nada que desarrollar. La sientes, sencillamente, y cuando la cantas los que te oyen también sienten algo." [La cantante paisana del antedicho Homer Simpson, doña Eleanor "Billie" Holiday, en sus memorias intituladas "Lady Sings the Blues"]


¿Qué es lo que puede hacer algún blogger si la palabra está circunstancialmente esquiva, o si descubre que alguna cosa que quisiera acaso manifestar ya la ha dicho mejor algún otro? Por ejemplo, puede - en su carácter de agradecido lector - transcribir esos textos ajenos.

Del viejo "Modelo para armar", de Baglietto (de 1985), y del "Ferroviario" de Jairo (de este año), unas letras del poeta cordooobés Daniel Salzano. Un tipo que escribe de una manera que a mí, que tengo un gusto bastante podrido (sabido es que prefiero el glorioso especial de jamón y queso con mate cocido al snob sushi con champán), me gustaría poder hacerlo. El insufrible Sigmund Freud, astuto hombre barbado que hacía pasar la literatura por ciencia médica, dijo que "el alma del poeta cabe dentro de un dolor de muelas". Es cierto. Lo que no hace sino ratificar, acaso, que hasta los 'chantas' son capaces de decir verdades.

SALZANITOS 

Mis hijos serán trompetistas, o no serán nada;
les prohíbo cirujanos, arquitectos,
mucho menos banqueros, hombres de la Bolsa.
¡Serán trompetistas, maravillas desde chicos!;
en el zapato de Reyes, la corchea;
en el otro zapato, el de las fucsias.
Después les compro la bolsa, la vida,
les doy almanaques de caballos,
les compro aparatos con cosquillas.
Los pongo contra el cielo,
les explico de Dios y de Louis Armstrong.
Mis hijos serán descalzos, errabundos detenidos;
palpados de uno o más amores,
¡hum! les encontrarán, es claro, la trompeta.
Andarán por tiovivos con palabras giratorias,
tendrán amigos, enemigos, ex amigos.
Tendrán que empeñar su palabra, su café,
"pero no empeñarán nunca su trompeta" - les diré -
"pues una trompeta, es una trompeta"...
Les regalaré una gamuza de gamuza...
Les haré escribir "Bix" en los retretes.
¡Eso haré, eso serán!... Y aquí va mi testamento:
"Les dejo un repertorio de tristezas,
úsenlo... sólo de vez en cuando.
El día de mi muerte vayan todos al entierro;
lleven sacos colorados, lleven la trompeta;
toquen "Rosa madreselva"... (*)
o algún otro blues...
Pero, cuidado, lleven las bufandas:
en los cementerios se muere de amor y frío...
¡Y yo los amo tanto...!"


(*) Imprescindible para que se entienda una de las 'mandas' de este 'testamento' es acotar que algunas versiones dicen incorrectamente "toquen "Rosa", "Madreselva".../o algún otro blues..." Salzano se refiere a un solo blues, el conocido como "Rosa madreselva" en castellano, y originalmente titulado "Honeysuckle Rose", compuesto por el poeta y letrista Andy Razaf y el gran pianista de jazz Thomas "Fats" Waller. Waller lo grabó con una de sus bandas en los años treinta, en un inconseguible registro fonográfico del sello HMV.

Otro texto de Salzano enlaza en cierta manera con este post que escribí allá por abril de este año:

EL FERROVIARIO 

Yo soy el ladrón de trenes
que esta en la fotografía,
reclamado vivo o muerto
por toda la policía.
Mirando bien el retrato
no salgo favorecido:
llevo la barba crecida,
parezco un hombre jodido.
No crean lo que están viendo
y vayan a preguntar,
en el barrio me conocen,
yo soy un tipo legal.
Mi abuelo, mi padre y yo,
los tres fuimos ferroviarios;
pero pararon los trenes
porque eran deficitarios.
No se anduvieron con vueltas,
dejaron todo desierto;
el Mitre quedo vacío
y el Belgrano medio muerto.
¿Qué es lo que hace un ferroviario
cuando le quitan el tren?
Primero se vuelve loco,
después empieza a beber.
No sé si estaba borracho
la noche que decidí
robar la locomotora
y volverla a conducir.
La pinté de azul y blanco,
le saqué brillo al cromado,
¡cualquier ferrocarrilero
estaría emocionado!
Llevo diez días fugado,
me sigue la policía;
ellos rodean Hernando,
yo estoy en Jesús María.
Cuando se acaben las vías
tendrán que leer los diarios,
yo no pienso recular.
Palabra de ferroviario.


En futuros momentos de falta de inspiración, más frases memorables y poemas de otros para disfrute de amig@s, ex amig@s y enemig@s. Sugerencia: si van a releer esta entrada, una buena banda sonora, además de las versiones vocales de Baglietto (música de M. Oyarbide) y Jairo sobre los poemas transcriptos de Salzano, puede ser "Strange Fruit", de Lewis Allen, o "God Bless The Child", de Herzog y ella misma, en la voz de doña 'Billie' Holiday. "Strange Fruit" es este poema que sigue, compuesto por Abel Meeropol, que se escudó, imagino que por razones políticas, en el pseudónimo "Lewis Allen" y le puso música. Lo motivó, allá por el mil novecientos treinta y tantos, la foto de un linchamiento de negros. La maravillosa interpretación de la Holiday, bonita mulata que tenía problemas con algunos intolerantes blancos por ser demasiado morocha y con algunos intolerantes negros por ser demasiado clarita de piel, lo hizo célebre. Aquí está:

STRANGE FRUIT
Southern trees bear strange fruit
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.


Para concluir - y lo más importante - si han pensado en empeñar lo mejor que tienen en esta vida para brillar fácilmente y hacerse aplaudir por salamines a costa de alejarse de sus mejores cualidades, o sea: si han estado a punto de volverse inauténticos amparados en vaya a saber qué garantías ajenas, recuerden que "... una trompeta, es una trompeta".

Salud y alta fidelidad.

11 comentarios:

Dr. Tooth dijo...

Una trompeta es una trompeta, aunque ese imaginaria instrumento parece símbolo de cuanto valioso e irrepetible tiene nuestra existencia.

La Holiday cantaba como los ángeles. El efecto de esa voz diciendo suavemente la relación de esos horrores del Strange Fruit es tan terrible como intentar ponerse en lugar del ferroviario.

No sé si se lo han dicho así, pero you have the blues. Un saludo cordial en la medianoche.

Alfredo dijo...

Vea, don Diente: acabo de agregar la letra completa del "Strange Fruit", ya que parece que fue el único que entendió para dónde apuntaba el suscripto.
Su elogio final es de lo mejor que podría haber leído, pero tampoco doy para tanto. Simplemente no encontraba palabras propias para expresar lo que quería decir. Las encontré transcribiendo letras de canciones que me impresionaron. Una trompeta (una idea, un afecto, un recuerdo, un principio, una tendencia, un estilo de vida, como usted adivinó) es justamente eso: nuestra esencia, nada menos que nuestra conciencia de ser únicos e irrepetibles. Si por defenderla uno se queda eventualmente con algunos amigos de menos, o se nos raja la mina, pues no hay problema. Siempre se pueden descubrir otros amigos y otras minas. Suena cínico, pero es que hay mucha gente en el mundo, hasta mejor de la que hemos conocido. Ni un tipo tan fascinante como yo es imprescindible, así que imagínese.
Ya que estoy, le copio esta definición que nuestro admirado Bierce puso en el "Diccionario del diablo" para la palabra "loco": "sujeto afectado por algún grado de independencia intelectual./ Disconforme con aquellas normas convencionales que rigen el pensamiento, el lenguaje y la acción, normas éstas que los autodenominados "cuerdos" o "conformistas" crearon tomándose como medida nada menos que a sí mismos./ Persona que discrepa con la mayoría.
En resumen, extraordinario".
A mí me gustan los locos que responden a esta definición, y considero hipócritas de fuerte componente psicótico a los conformistas que los estigmatizan calificándolos de "locos". Suena ese "locos" como "diferente de m...", y que algunos giles me confundan con ellos, aun no siendo exactamente igual, es algo que me tomo como una condecoración.
Saluditos demenciales pa usted. Y que el cambio de horario le sea leve.

principio de incertidumbre dijo...

Bueno, miró a los Simpsons, leyó sa Salzano, estuvo por pagos orientales, se deleita con la Holliday. ¿Cuántas cosas más nos depara usted?

Caúsome mucha gracia eso de que los chantas nos dicen verdades, se puede inferir, que al final, la verdad no nos pertenece y se anda susurrando sola (eso mismo, del "espíritu sopla donde quiere). O vaya a saber uno.
La Billie, me trae buenos recuerdos. Es una voz tan, no sé, no encuentro epíteto correcto.
Eso es todo, pasaba a saludarle.

Y agradecerle por Salzano.

P.D. yo no empeño ni lo mejor ni lo peor que tengo. Que es bastante (lo peor, digo).

Alfredo dijo...

Ah, la Billie es la Billie. Es como Charlie Parker o Robert Johnson: no se parece a nadie y uno no quisiera estar en su pellejo, pero su arte es incomparablemente refinado: elegante, diestra, perfecta y valientes como si nunca hubiera sufrido. Billie no es ni una voz potente como Sarah Vaughan, ni una intérprete dúctil como Ella Fitzgerald, ni jolgoriosa y triunfal como Aretha Franklin, pero tiene una expresividad y técnica que la sitúan en una especie de afortunado punto intermedio entre esos estilos que es definitivamente magistral. Es algo así como una tía mulata de Janis Joplin, pero más fina. Una morocha con carácter, ¿vio? (además, escuchando a la Billie me acuerdo de alguien que también gusta de la Billie, pero no se lo diga a nadie, que es un secreto).
En cuanto a la verdad, "la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero", dijo Antonio Machado por boca y pluma uno de sus "alter ego" a la manera de don Pessoa. En el diálogo que imaginó el gaita, Agamenón estaba muy conforme con esa afirmación, pero el porquero decía "no me convence" ;-). Sí, la verdad es autónoma de la persona de quien circunstancialmente la dice, pero hay que ver para qué la dice. Razón de más para no sobrevalorar a los chantas, por famosos que éstos fueren y por mucha aceptación de que gocen, una vez detectados como tales. Así me enseñaron (citando a otros autores más "duros" y positivistas, claro está) en mi adolescencia científicoide a hacer con físicos, químicos y bichólogos. ¿Vio que son profesiones abundantes en ese tipo de especímenes? Hay quienes tratan de hacer Biología "new romantic", hay quienes hacen Física esotérica, hay matemáticos amantes de su nube aristofánica, etcetera. A mí me gustan las ciencias aplicadas y el especial de jamón y queso... Por eso al final tiré las ciencias naturales al canasto y me hice abogado. Y de ahí las descomposturas que me agarran cuando doy, como ya le expliqué, con esos Dres. Mabuse enfundados en el sacro guardapolvo de Leloir, que hoy día los hay y muchos (algún día le hablaré de un tal Edward De Bono, que parece salido de la imaginación de un Lovecraft bufonesco). Las teorías las saben todas, pero a la hora de los bifes lo único que saben hacer bien es ponerle zancadillas a los demás. Es otra manera de ser chanta a través de la ciencia. Don Sigmund por lo menos tenía belleza de estilo, aunque no habrá curado un loco en su vida... Imagínese un ingeniero freudiano (los hay), o un epistemólogo de corte jungiano (también los hay). Si le recuerdan a algún profe de la Facu no se extrañe: es algo perfectamente normal en su aparente anormalidad. Como el cantito de las Manos Mágicas, "eel resto deeepende de uusteeeeeed".
Saluditos saludosos

El Curioso Lector dijo...

Salud, Alfredo. Le debo como un millón de respuestas en el otro lado, pero andaba ultimando lo que usted ya sabe. Para los demás que nos lean: no, no es levantar de nuevo barricadas en Barcelona bajo banderas rojinegras al viento, ni nada similar. Las cosas que han caído ahí (en el otro lado) estaban preparadas desde hace semanas, incluido lo de Don Guillermo Olafo Stapledon.
Gracias por volver a enlazarme y por la cita de Don Felipe Kindred Dick. Esta semana le cae correo fijo por vía privada.

Alfredo dijo...

Ah, un gusto leerlo por acá. Yo andaba contestando correo a hora inapropiada, y me encontré el aviso de su mensaje.
Graciosa e innecesaria, pero desde cierto punto de vista conveniente, su aclaración. Es que en estos últimos días han aparecido por estos lares sudacas unos pintorescos señores de incierta ideología que andan produciendo daños a las personas y a los sitios públicos, y lo último que faltaría es ser confundido alguno de mis comentaristas con semejante clase de patanes sólo por el nombre de la página que le mantiene su bitácora. Completando lo que usted empezó: se trata de labores puramente intelectuales (lo de 'puramente' mes por si alguno sale pensando ahora en autorías ideológicas de vaya uno a saber qué). Sonría, por favor: mi abuela decía siempre eso de "por favor no aclares, que oscurece" ;-)
Adelante con ellas, y quedo a la espera de su correo.
Un abrazo

principio de incertidumbre dijo...

Mire no quiero ponerlo en evidencia en su propio blog, pero ya había hablando de eso. O se lo leí en alguna que otra parte. La de los chantas con matrícula. Me hace acordar a Portal en sus buenas épocas.
Obvio que el especial de Jamón y Queso es lo más de lo más, pero ese es otro cantar.

Hace un tiempo vi una tira de Liniers (el caricaturista) en donde un pajarito dice que siente que tiene el alma de Charlie Parker.

Igualmente no hay muchos locos que se curen. Digo, yo soy una.

;-)

Alfredo dijo...

Hemos hablado, sí, alguna que otra vez de los callejones sin salida en que se meten los tipos que hacen ciencia "espiritual", mezclando literatura con método científico, pero no creo que haya sido en estos exactos términos. Hoy hay muchos de estos: desde los meros charlatanes como el aludido De Bono hasta los señores con estudios universitarios en ciencias físicomatemáticas que se comportan como personajes de Edgar Allan Poe. Que un paranoico número uno como Dick sea el escritor que mejor los haya retratado es de por sí un dato preocupante. Se los encuentra mucho en foros de Internet, intentando hacer ver lo mucho que saben de ciencias, para delicia de algunos científicos de veras, como por ejemplo una comentarista de este dignísimo blog, que no puede parar de reírse de la pretendida sabiduría de algunos de ellos. Los aficionados a la literatura chusca, agradecidos ;-) .
Depende de quién sea considerado loco (vid. definición de don Bierce en una respuesta "ut supra". Lo cierto es que no hay nada más chanta que un tipo que define como loco o estúpido a otro a partir de sus propias afinidades y fobias y encima le dice que lo va a curar, es decir, se va a clonar mentalmente en el loco. Eso es lo gracioso de pseudociencias (bendito seas, Bunge) como el psicoanálisis y sobre todo de los psicoanalistas. Pero en países como nuestra Argentina lo que acabo de escribir no conviene decirlo, porque hay mucho riesgo de tropezar con ellos... y con sus pacientes, que están tan chapitas que creen ellos mismos ser facultativos. Por ahí te pegan, o te dicen que estás loco (vid. nuevamente la definición del "gringo viejo" Bierce).
Charlie Parker fue quizás el mejor saxo alto: tocaba bien hasta con saxos de plástico (sí, de esos de juguete; como vivía drogado o borracho, a cierta altura de su vida había quienes no le querían prestar ni alquilar saxos porque los perdía, más o menos como cuenta Cortázar en "El perseguidor", que trata de Charlie, o como cuenta Harry el Sucio en "Bird", que también trata de Parker). Supongamos que el negro tuviera un alma inmortal, como postulan algunas filosofías y religiones (y algunos chantocientíficos, e inclusive gente seria como Alexis Carrel). No estaría mal suponerla encarnada en un pajarito, como su propio apodo lo merecería.
Besos.

Dr. Tooth dijo...

He viajado en cierto metro entre un jovencito desaliñado con una funda de saxo e imagino que el saxo dentro de ella, y un pasajero de edad madura con aire profesoril, y era asombroso el grado de ferocidad con que este señor miraba al jovencito del saxo, que sonreía beatíficamente .

De cornetistas y ferroviarios a raras frutas de los álamos, y desde ahí a los pajaritos ingenuos que sienten compartir alma con Bird. Rara es la blogosfera, señor.

Un saludo

Alfredo dijo...

No me asombra lo que cuenta, don Diente. Espero, eso sí, que no fuera el subte de Londres, tren adonde si yo fuera brasileño no subiría jamás con sobretodo ;-).
Humor negro aparte, esa escena la he visto muchas veces: la cara de traste de un señor carente de empatía e imaginación ante la ingenuidad del que imagina estar en las nubes, al margen de la mediocridad oficinesca-bursátil.
Aun siendo enemigo acérrimo, como usted bien sabe, de la vida tóxica o etílica, me decanto sin dudas por los saxofonistas aunque estén en el mismo estado de gracia beoda que Charlie Parker.
Saludos

Dr. Tooth dijo...

Concuerdo con lo de no viajar en metro con abrigo grueso o impermeable si uno es paisano de Ronaldinho (aquí me pongo de pie y aplaudo).

Pero no era en Londres sino en Praga, que tenía entonces un raro sistema de pago del uso de transporte público con unos tiquetes de uso reiterado. En esa ciudad con tanta historia artística, acaso el buen hombre desaprobaba que el muchacho viajara acompañado de un saxo y no de un violín, no tanto el que soñara despierto, a saber.

Un cordial saludo