miércoles, marzo 16, 2005

Reflexiones de un "blogger" novel

Mantener un blog, te lean miles o - como es el caso de "Intrépidos navegadores del tiempo" - media docena de personas, requiere del empleo de bastante tiempo, inclusive más del que suponía cuando me lancé a la aventura. Me he ido acostumbrando a pasar por aquí una o dos veces por día, casi siempre por la tarde, para contestar algún ocasional comentario, y a dejar los nuevos textos apenas pasada la medianoche.

No le puse un contador de visitas a la bitácora porque es apenas un almacén de textos sin mayores pretensiones que las de simples ganas de expresarse de su autor, que los deja a la vista de quien pasare por su puerta entornada, y no un "templo del ego", como he leído y escuchado definir alguna que otra vez a los blogs. Sin perjuicio de esto último, y de la paradójica acusación de egomaníacos que contra sus semejantes lanza invariablemente todo buen egomaníaco con flojas cualidades estilísticas (pero devenido él también forista, webmaster o blogger) en foros, periódicos "on line" y otros sitios contra inocentes que tienen la desgracia de poseer mejores dotes de escritor, más cultura o nada de eso pero sí algo tan necesario para aprender como una modesta y mejor disposición al intercambio y formación colectiva de opiniones, este blog, como llevo dicho hace unos días, soy yo que lo escribo, es una de mis manifestaciones, la de aparentes habilidades de comunicación que a la larga quizás sean las únicas mías que no pasen por este mundo sin pena ni gloria.

Sabrán disculpar entonces, espero, que vuelva a hablarles de mí. Pero es que quien escribe, inclusive cuando escribe ficción, siempre está mostrándose entre las líneas de su texto y las figuras de su fantasía. Flaubert dijo "Madame Bovary c'est moi", y el bueno y pesimista de don Gustave no parecía tener ninguna pretensión de ser él el ombligo del mundo.

El texto es la esencia de un blog y, aunque complementar las entradas con imágenes puede dejarlas más bonitas, no creo en absoluto eso de que siempre una imagen valga más que mil palabras, lugar común derivado de una frase del educador checo Jan Amós Komensky que durante el siglo XVII introdujo el uso de imágenes en la enseñanza elemental. Fue este pedagogo quien, como sistema, como método, le dijo por primera vez a un niño analfabeto, por ejemplo: "ganso" (la voz checa es "husa") a la vez que le mostraba un dibujo de una oca, ganso o ánsar. Lo cierto es que no me estoy dirigiendo a gente que necesite ser alfabetizada ni tengo pretensiones docentes, y por añadidura opino que el abuso de imágenes en textos de ficción o del tipo de los ensayos, que no necesitan más ilustración que la imaginación y el cotejo de opiniones, no hace sino distraer al lector de lo que se dice en el texto y alejarlo del camino crítico de nuestras palabras del que hablé más arriba. Si escribiera sobre maquinaria agrícola o automotores, o tratara simplemente de mostrarles cuáles son mis morochas favoritas, otro gallo cantaría. Pero no es el caso... Aunque, ahora que lo pienso mejor, acaso en un futuro no muy lejano me abra otra bitácora con las fotos in puris naturibus de mis morochas favoritas; un blogger ha de entrenarse en subir imágenes a su página ;-).

Intento acostumbrarme a poner algunos enlaces en mis textos, a otros blogs y también a sitios en que se trata de algo que no parece tener que ver con lo que estoy diciendo en cada post, derivando al lector al conocimiento o recuerdo de asuntos y personas que a mí me interesan y pueden ayudar a entender mis puntos de vista. Aprendí que nada hay más peligroso para quien somete sus textos a la consideración de los demás que dejar cerrado el asunto de que trata sin mostrar a los lectores que, lejos de haber descubierto la pólvora o la teoría de la gravitación universal de las manzanas mondada por Newton (© Macedonio Fernández, circa 1930), de algún lado hemos partido desmenuzando información y recreándola bajo el influjo de cierto azar con nuestra modesta capacidad intelectual para desarrollar una opinión: las fuentes, en caso que no se comprenda un texto o si alguien tiene algo más que decir acerca de él y no acierta a comprender qué, entonces son el punto de partida, no el de llegada.

También aprendí que no hay que excederse con estos sucedáneos de las notas a pie de página y bibliografía de los textos universitarios, porque en definitiva, cuando se publica una idea u opinión, ya la estamos compartiendo con los demás, derechos de autor y de copia al margen. Estamos mostrando que pedimos crítica constructiva. Y como lector uno tiene que aprender a tomarse el trabajito de andar el mismo camino de quien compuso el texto sub examine para luego determinar si comparte o no el punto de vista allí expuesto y el de cuantos hayan andado con otros zapatos pero con idéntica humana percepción, levantando el polvo hasta impregnarse las ropas y la cara con él. Inclusive, llevándose puesto algún guijarro dentro del calzado. Y si es de buen anfitrión dar los elementos esenciales para que a uno le sigan el rastro, no parece educado atosigar a las visitas con exceso de detalles o alternativas que serán perfectamente capaces de descubrir e interpretar luego por sí mismas.

Hay "spam" también en las bitácoras, y ya tuve mucho trabajo para eliminar de una de mis primeras entradas a un gringo con cara de nabo que puso un enlace in English a su página personal, muy alejada de mis intereses y - supongo - de los de quienes siguen este blog. Así que ejerzo a veces de demiurgo, moderando los comentarios, porque así como los foros han ido siendo estropeados por un variado surtido de psicóticos y tontos, recorriendo la red pareciera que los casinos virtuales y el porno o publicidades de mal gusto son los comentaristas más frecuentes en toda bitácora. De manera que usaré el iconito ese del cesto de basura (el atajo del mandato "delete commentary", nada menos) cuantas veces sea necesario. No voy a arruinar estéticamente mi blog ni las series de comentarios que generosamente se dejan en mis textos para hacerles publicidad gratis a esos engendros mutantes.

Retomando lo que decía líneas arriba, y para cerrar esta reflexión de blogger novel, espero que lejos de la pedantería, una cita. Los "surcos del azar", que según el hijo de Demófilo no han de ser llamados caminos, han querido que en un correo electrónico recibido ayer se incluyeran estas líneas:

"...Pensé: no es posible decir que la esperanza exista, como tampoco puede decirse que no exista. Es como los caminos que cruzan la tierra, porque, en verdad, al comienzo la tierra no tiene caminos, pero cuando muchos hombres marchan en la misma dirección, entonces surge el camino..."
Liu-Shin (traducción creo que de Octavio Paz)


Me alegré de reencontrar inesperadamente a este chinito, autor de unos interesantes cuentos que uno alguna vez se tuvo que leer en inglés.

Me alejo por unos días, en los que acaso responda comentarios - si los hubiere - pero no tendré tiempo para actualizar este catálogo de horrores. Pórtense bien: háganse, para empezar, un hermoso y fructífero día de miércoles :-). De ustedes también depende...

7 comentarios:

marcelo dijo...

Lo siento; ya me acostumbré a pasar todos los días por acá a leer un rato.
Creo que compartimos más que una idea y, por momentos, escuchar voces similares a las nuestras nos ayuda a no sentirnos tan locos. Y nos baja el egocentrismo!
Hasta la próxima Alfredo!

Soledad dijo...

What happens, doc? A veces una no comenta porque para qué repetir lo que está bien dicho. Hacerse un buen día de miércoles, es justamente eso lo que se debe hacer.
Saludos
:P

Alejandro dijo...

Vamos de nuevo acá. La fábula del despotismo la recuerdo con una máquina para peluqueros, una guillotina, creo.
No hay manera de comentar ahí abajo.
Salu2

Alfredo dijo...

Te tengo alquilado: o te muevo porque suprimo el post o te borro el comentario porque te salió por duplicado. ¿Ves? eso pasa cuando se hace la parodia del spam en los blogs ;-)
Los párrafos que recordás son de mano ajena, y los mejores del texto. "Arte en colaboración", que le dicen.

Al otro par (Marcelo / Soledad): está todo bien, y no tardaré mucho en volver por aquí.

Saludos a todos

principio de incertidumbre dijo...

Por mi parte, ayer, a la tarde, intenté varias veces postear acá y una fuerza maligna y cósmica impidió esbozar algo (aunque tal vez era una juticiera entropía que rogaba mi silencio). En todo caso, ¿por qué tanta explicación? ¿Haciendo una filosofía blogera? Usté escriba, nosotros le leemos.
Chau y saluditos.
;)

P.D.en mi blog no hay spam (qué termilogía dios-mío), y la verdad, me parece demasiado cruel ponerme en papel de demiurgo, elimando mensajes...

Alfredo dijo...

En efecto: una fuerza maléfica impide que nos comentemos entre nosotros los distintos bloggers. Fíjese Ud. que hace unas horas comenté en el suyo que el autógrafo de Borges cuya foto luce en un post de su autoría sí puede ser auténtico según Vuestra Merced sospecha, y no hubo modo de que el susodicho comentario quedara estampado allí para la posteridad (o acaso sí, y no pude verlo), así que al cabo desistí.
Ya lo dije el otro día: ¡cosa e' Mandinga!
Saludos demiúrgicos ;-)

principio de incertidumbre dijo...

Eh, pero "Principiodeincertidumbre", me informó de su mensaje. Pero yo tampoco lo pude ver, snif... Igualmente sus palabras confirmaron mis sospechas y poseo un cachito de Don Jorge. Raras cosas sucederán en este universo (música de X-file).
Saluti, esperando que los demiurgos no se enojen conmigo.
=/